Barrio de la Soledad se vistió de fiesta y devoción para celebrar la penúltima posada
*Fernanda Rodríguez*

Bajo el cobijo de las montañas que resguardan al municipio de Malinalco, el Barrio de La Soledad se vistió de fiesta y devoción para celebrar la penúltima posada del año.
En un ambiente de misticismo y unión comunitaria, los habitantes se congregaron en una de las nueve emblemáticas iglesias de la región para recrear el pasaje bíblico que anuncia la llegada de la Navidad.
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La jornada comenzó con la tradicional peregrinación. Entre el aroma a incienso y el frío de la tarde, los feligreses iniciaron el recorrido que simboliza la búsqueda de refugio de María y José.
Al frente del contingente, el sonar rítmico de los bastones con cascabeles marcaba el paso de los asistentes, quienes unieron sus voces en villancicos tradicionales, creando una atmósfera de júbilo que recorrió las calles hasta las puertas del templo.
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