jueves, enero 15, 2026
Cultura

Año Viejo y Año Nuevo

*Eréndira Zavala C.*

Foto: Especial

En nuestro país, con nuestras antiguas tradiciones, el tiempo tiene rostro, cuerpo y memoria, y al finalizar diciembre, una sensación de despedida y, al mismo tiempo, de comienzo llena el ambiente, el Año Viejo dice adiós y el Año Nuevo llega.

Es costumbre representar al Año Viejo como un anciano cansado, como en algunos lugares donde elaboran muñecos de carrizo, papel, ropa usada o máscaras, o en otros, donde alguien recorre las calles de los poblados acompañado de música y risas. El Año Viejo carga, simbólicamente, con todo lo vivido: los errores, los aprendizajes, las pérdidas, los logros compartidos y las alegrías, y, además, se le agradece por aquello que dejó y aquello que se fue o está yéndose.

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El 31 de diciembre, en comunidades de Guerrero, Veracruz, Oaxaca, Chiapas y Puebla, el Año Viejo se quema de manera ritual, como un acto de purificación y cierre, con el fuego como elemento central de transformación, liberando lo que ya no se necesita y abriendo espacio para una naciente etapa.

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