Al final del día…

*Aarón Dávila*

Foto: Ilustrativa.

El tiempo pasa y nunca vuelve atrás. Vivimos en constante cambio, en constante evolución, sumidos en rutinas estresantes, viendo como el tiempo se nos escapa de las manos sin que seamos plenamente conscientes de ello.

Muchos autores y pensadores de la historia han reflexionado sobre el paso del tiempo y cómo la vorágine del día a día nos influye irremediablemente, ¿Han experimentado alguna vez al llegar a casa por las noches la sensación aquella, de algo que debiste hacer y no hiciste? Seguramente si, esto se debe a las expectativas de vida que tenemos o a la insatisfacción que experimentamos por falta de las mismas.

Fijar altas expectativas es positivo, aunque elevarlas demasiado, puede provocarnos esa sensación de insatisfacción o de hambre insaciable. Por otra parte, vivir sin expectativas, es como decir “me da lo mismo”; ¿Quieres pan o tortilla? -Me da lo mismo- ¿Prefieres rojo o negro? -Me da lo mismo-

“Ser o no ser” decía Shakespeare. La alternativa de dormir o morir, no resolvía el dilema, hacer o no hacer, tener o no tener, seguir o no seguir, buscar o no buscar.

He tenido la oportunidad de viajar, vivir y conocer, diferentes tipos de parajes, climas y latitudes; he experimentado tanto la vida tranquila, como la vertiginosa, la sensación de verte frente al mar, una montaña o un edificio.

Al final del día, resuelvo lo siguiente que, a mi parecer, le da otra cara a la vida: Hacer uso correcto del tiempo le da valor y perspectiva a todo lo demás. El tiempo es la cosa más valiosa que una persona puede gastar.

Benjamin Franklin dijo, “¿Amas la vida? Pues si amas la vida no malgastes el tiempo, porque el tiempo es el bien del que está hecha la vida”. Que hermoso pensamiento: si amas la vida, no malgastes el tiempo.

Sin importar a lo que nos dediquemos, cualquiera que sea nuestra profesión, actividad, preparación académica u ocupación, usar y planear bien nuestro tiempo, le dará otro nivel de visión y expectativa a nuestra vida.

Normalmente trabajamos por horarios establecidos: Estudiamos de 7:00 a 13:00 o de 15:00 a 21:00 horas, dependiendo obviamente del turno que nos asignen. Nuestros horarios de trabajo serán designados, dependiendo de la empresa donde desempeñemos nuestra actividad laboral.

Pero el uso correcto de nuestro tiempo no tiene nada que ver con los horarios que nos asignan nuestras actividades diarias, sino que será definido, por nuestro inicial entendimiento del valor de éste.

Permítanme explicarme, puedo cumplir mis horarios de cada día, sin haber aprovechado al máximo mi tiempo, lo que me lleva a la pregunta inicial, ¿Han experimentado alguna vez al llegar a casa por las noches, la sensación aquella, de algo que debiste hacer y no hiciste?

Es correcto, una cosa es cumplir con los horarios que por obligación debes cumplir y otra será usar y aprovechar correctamente tu tiempo. Hacer un buen uso del tiempo provoca en ti un estado de ánimo pleno, de satisfacción y de haber hecho lo que tenías que hacer.

Aprovechamos correctamente nuestro tiempo, cuando todo lo que hacemos persigue un mismo objetivo, va tras una misma meta y está encaminado a lograr un bien mayor. Claramente, hacer buen uso de nuestro tiempo, va más allá de las obligaciones que por default nos corresponden.

Leer un buen libro, tomar tiempo para visitar a la familia, disfrutar un buen café con un amigo, ocupar tiempo de introspección, definir tus gustos personales por el arte o la música. Todo esto define tu vida y es tiempo que normalmente dejamos pasar sin usar, pero también es tiempo que jamás volverá.

Si dejas que pase el tiempo sin hacer nada, pronto te darás cuenta de que sólo vas a vivir una única vez. Carl Sandburg, poeta, historiador y novelista, dijo, “El tiempo es la divisa de tu vida. Es la única divisa que tienes, y sólo tú puedes determinar cómo será gastada. Sé cuidadoso y no permitas que otras personas la gasten por ti”.

En cierta ocasión, encontré en la calle a un conocido de muchos años recargado en la pared de un edificio, al verlo, lo salude afectuosamente, al tiempo que le pregunte qué hacía ahí, a lo que me respondió: -Aquí nada más, sujetando la pared para que no se caiga…- vaya con el amigo… Claramente el buen uso del tiempo era su menor preocupación.

Isabel I dijo, “Todas mis posesiones por un momento más de tiempo. Que triste cuando llegan los años viejos y pensamos, “¿Por qué no hice esto o aquello? Debí comprar ese carro cuando pude o …si hubiera pasado más tiempo con mis hijos”.

Ser o no ser, hacer o no hacer, esa es la cuestión. Puedes conseguir más dinero, pero no puedes conseguir más tiempo, tienes una cierta cantidad asignada a ti en esta vida. No puedes fabricar tiempo, no puedes pedir tiempo prestado, no puedes ahorrar tiempo, no puedes extender el tiempo, sólo puedes utilizarlo.

Todos tenemos la misma cantidad de tiempo cada semana: 168 horas, si no aprendes a administrar bien tu tiempo, no puedes administrar ninguna otra cosa en tu vida, porque tu tiempo es tu vida.

Permítanme terminar con esto que Saulo de Tarso dijo, “Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos. Hagamos buen uso de nuestro tiempo y los motivos y expectativas de nuestra vida cambiarán para bien y mejor.”

Muchas gracias.

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