El PAN en la incertidumbre electoral

Se alejaron de la clase media: empresarios, comerciantes, tampoco defienden a los pobres, ni hacen política a ras de suelo, no se ensucian los zapatos en los pueblos, los barrios, ni empatizan con los más necesitados; no crean estructuras para llegar a todos los sectores de la población. Su relanzamiento no busca nuevas formas de hacer política; solo abrieron espacios de manera más fácil, pero no buscan conectar con el electorado.
Mucho menos tienen acercamiento mediático ni campañas para buscar aceptación entre La Mayoría Silenciosa; su comunicación se reduce a destacar el culto a la personalidad de figuras locales; en lo nacional son reactivos, no marcan agenda y tal parece que no tienen propuesta.
Esa es la imagen de incertidumbre que proyecta Acción Nacional: ambigüedad, falta de dirección, orientación política, capacidad de adaptación, confrontación, agenda propia, propuestas que logren diferenciar al PAN del partido en el poder y propias del instituto que representa a la segunda fuerza electoral del país.
Los tiempos apremian y La Mayoría Silenciosa requiere de un equilibrio de poderes, evitar que la mayoría apabullante de Morena haga y deshaga a su antojo, pero no por el simple hecho de quitarles poder, sino porque su trabajo no ha dado los resultados esperados para la ciudadanía, no han resuelto sus problemas ni tampoco han cumplido sus promesas.
La pasividad de Acción Nacional sólo se puede entender como parte de una negociación con Morena, donde, lejos de ganar espacios de poder, esperan a que se les otorguen migajas, las cuales absorbe la cúpula del poder sin compartir nada con sus líderes regionales; en caso de no ser así, no aprendieron nada del pasado. Cuando lograron la presidencia, llegaron al poder antes que la izquierda, pero tal parece que se les olvidó el camino.
Lejos quedaron los tiempos de Vicente Fox; el último panista disruptivo, se atrevió, hizo cosas diferentes, conectó con la gente, usó lenguaje común y, a la par, realizó una buena administración en Guanajuato. Hoy todos los líderes del PAN son cuestionados por fortunas inexplicables, denuncias en su contra y su falta de empatía con La Mayoría Silenciosa, esa que Vicente Fox se dedicó a conquistar los fines de semana con sus giras por todo el país.
Otros se fueron de Acción Nacional, dejaron el barco que les dio todo para protegerse de la persecución de Morena, evitando investigaciones que los podían llevar a la cárcel; incluso algunos como “Los Yunes” ayudaron a Morena para aprobar iniciativas fundamentales para romper el equilibrio de poder con la reforma al Poder Judicial. Hay muchos militantes regionales del PAN que huyeron en busca de oportunidades de acceso al poder, pero no les cumplieron, los utilizaron; desafortunadamente, no hay una operación cicatriz para sanar viejas heridas e incluir a quienes han marginado de candidaturas.
Para Acción Nacional llegó la hora de cambiar, refundarse, girar de dirección, nada parecido a los cambios cosméticos que realizaron hace unos meses; es tiempo de buscar la aprobación de La Mayoría Silenciosa, acciones de empatía, conocer los verdaderos problemas y dar soluciones, hacer propuestas acordes con los tiempos actuales. El 2027 ya está cerca y nadie va a regalar espacios; si aspiran a tener más representación, deben luchar con fuerza, no esperar migajas del poder.
*Incongruencia total de Ricardo Moreno*
Para ser una persona a la que le ha ido bien en su carrera política, es incongruente porque, a través del regidor Armando Díaz, el presidente municipal de Toluca, Ricardo Moreno Bastida, obtuvo una chamarra de piel con paño en talla grande del Cruz Azul, que le regalaron por petición del mismo. Más incongruente es que su partido, Morena, pregona austeridad, cuando él y su líder Sergio Gutiérrez Luna, junto con su esposa, son exhibidos usando chamarras de alta gama que cualquier beneficiario de programas sociales difícilmente se comprará en su vida. Entonces, el asunto de las chamarras, más que ser un tema de poder adquisitivo, es un tema de congruencia política.
Las encuestas de popularidad tendenciosas le han dado a Ricardo Moreno el valor para burlarse de La Mayoría Silenciosa, a la que acribilla constantemente, ya sea con golpes en manifestaciones, propuestas como el Hoy no Circula, cobro a comerciantes ambulantes y, próximamente, parquímetros. Lo que no entiende Moreno Bastida es que la gente ya no lo quiere; prueba de ello es la encuesta de la empresa Rubrum; al preguntar si votarían por la reelección del presidente municipal de Toluca, a lo cual el 66.9 por ciento dijo que no, sólo el 20.1 % dijo que sí y el 13 por ciento aún no decide.
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