En gran medida, violencia contra población envejecida es ejercida por familiares

 Pueden ser pellizcos, empujones o rasguños, agresiones que no son visibles o no requieren hospitalización, pero que ocasionan altos índices de estrés e impactan su autoestima y calidad de vida de forma determinante. Foto: Especial.

Alrededor de 10 por ciento de la población adulta mayor mexiquense ha sido víctima de alguna agresión: física, psicológica, económica o patrimonial, sostuvo el especialista de la Universidad Autónoma del Estado de México, Sergio Gaxiola Robles Linares.

El experto del Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población (CIEAP) de la UAEM apuntó que, en gran medida, la violencia contra la población envejecida es ejercida por los familiares más cercanos.

La violencia física, detalló, pueden ser pellizcos, empujones o rasguños, agresiones que no son visibles o no requieren hospitalización, pero que ocasionan altos índices de estrés e impactan su autoestima y calidad de vida de forma determinante.

Sergio Gaxiola Robles Linares indicó que la violencia psicológica puede tratarse de encierros y la prohibición de la visita de familiares cercanos o amistades, lo cual tiene como resultado estados de depresión, que pueden desencadenar enfermedades físicas.

La violencia económica, precisó, consiste en la restricción de la satisfacción de las necesidades básicas como alimentos, vestimenta y transporte. “En ocasiones, los hijos o nietos son los encargados de administrar las pensiones que reciben los adultos mayores”.

Finalmente, manifestó Gaxiola Robles, la violencia patrimonial refiere a retirar, mediante engaños, amenazas o extorsiones, algún bien material como una vivienda o un coche.

El investigador del CIEAP expresó que los comportamientos que atentan contra los adultos mayores también ocurre a nivel internacional. Por ejemplo, en España, dijo, se reporta que los familiares los llevan al hospital, argumentando algún problema de salud, con la finalidad de salir de vacaciones.

“En Japón se registran casos en los que el adulto mayor provoca su propia detención en instituciones carcelarias, mediante la comisión de un delito menor, pues de esta manera garantiza recibir alimentación, medicamentos y especialmente, estar acompañado de otras personas”, concluyó Sergio Gaxiola Robles Linares.

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