jueves, enero 15, 2026
Municipios

Exigen justicia por Dalila tras ser hallada muerta en cuartel de la GN en Acapulco; van 3 casos

*Fernanda Rodríguez*

Foto: Fernanda Rodríguez

Bajo la consternación de los habitantes de Zumpahuacán, el llanto de familiares, amigos y vecinos marcó el último adiós a Dalila Medina Acosta, la joven de 23 años cuya vida se extinguió de manera violenta y sombría en Guerrero.

El pasado 6 de enero,la calma de la madrugada en el cuartel de la Guardia Nacional en Los Órganos, en la zona rural de Acapulco, fue fracturada por el estruendo de un disparo. Tras una fila de patrullas estacionadas, el cuerpo de Dalila fue hallado con un impacto de bala que ingresó por la boca y atravesó su cabeza, convirtiéndola en latercera mujer de esta corporación que muere en la entidad bajo circunstancias que despiertan más dudas que certezas.

En el sitio del hallazgo, los peritos recolectaron una pistola tipo escuadra, un teléfono móvil y un casquillo percutido calibre 9 milímetros. Sin embargo, la investigación se topó de inmediato con una barrera técnica sospechosa: aunque el área contaba con cámaras de videovigilancia que pudieron haber registrado lo ocurrido, el personal de la Guardia Nacional alegó que los dispositivos no funcionaban en ese momento.

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Este vacío de evidencia visual, sumado al silencio absoluto de la Fiscalía General del Estado de Guerrero y de la propia corporación, ha alimentado la indignación de una familia que se niega a aceptar la hipótesis inicial de un suicidio, señalando la falta de un móvil y la ausencia de comunicados oficiales.

El destino de Dalila no es un hecho aislado, sino que se inserta en un alarmante patrón de opacidad dentro de las filas militares en la región. Su nombre ahora acompaña al de Stephany Carmona Roja, fallecida en octubre de 2025 en el 51 batallón de Acapulco; en aquel caso, la versión de un “accidente en práctica de tiro” fue desmentida por la necropsia, que reveló dos impactos en la cabeza y llevó a la detención del sargento Segundo Yair Manuel “N”.

También resuena el caso de Sherlyn Anabel Rosario, de 23 años, adscrita al 50 Batallón en Coyuca de Benítez, quien murió tras un incidente violento en el puerto.

Mientras el cuerpo de Dalila regresaba a su tierra sureña en el Estado de México familiares, amigos y vecinos alzan la voz para exigir una investigación transparente, quienes rechazan tajantemente que la joven hubiera atentado contra su propia vida, describiéndola como una mujer apasionada por su uniforme y comprometida con las metas que años atrás se había trazado.

“Ella jamás rompería una promesa”, sentenciaron sus amigos, recordando el juramento de protección que Dalila hizo a sus seres queridos. Hoy, su comunidad exige que la justicia no se pierda en el hermetismo institucional y que se esclarezca quién apagó la vida de la joven mexiquense.

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