Las 47 de Atenco: Tortura física, sexual y emocional

*Luis Durán*

Más de 12 años han pasado desde los disturbios suscitados en San Salvador Atenco, donde se vivió uno de los casos de represión policíaca más brutal que ha tenido el país -entre tantos-; sin embargo, poco se sabe, o se ha olvidado, de la historia de 47 mujeres que fueron detenidas durante el “operativo”, las cuales sufrieron violencia, tortura y abusos sexuales por parte de las autoridades.

Recapitulando, el 2 y 3 de mayo de 2006, policías estatales y federales comenzaron un operativo -mal planeado- que pretendía “reubicar” a vendedores de flores del mercado ‘Belisario Domínguez’, en el municipio de Texcoco, que terminó en una de las batallas más memorables de nuestro México moderno, ya que, derivado de las agresiones y detención de 84 personas, los pobladores bloquearon la Texcoco-Lechería y tomaron como rehenes a 12 uniformados de diferentes corporaciones.

Pero fue el 4 de mayo, y tras la orden de ‘Viva México’ del entonces gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, alrededor de 2 mil 500 policías ingresaron al poblado, rompiendo el bloqueo carretero, liberando a los uniformados, pero a su paso violentaron a los integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), allanaron domicilios y remitiendo arbitrariamente a la gente; el saldo de dicho “operativo” dejó dos muertos y más de 200 detenidos.

Este suceso tenía como antecedente el anuncio, en 2001, por parte del presidente Vicente Fox (en ese momento), de la construcción de un nuevo aeropuerto internacional en la región, generando descontento por parte de los ejidatarios del FPDT, quienes iniciaron protestas y manifestaciones en contra del proyecto. -sí, la película del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México no es nueva-

Fue después de la atroz represión de los policías cuando comenzó el viacrucis inhumano que vivieron 47 féminas detenidas, quienes fueron violentadas sexualmente y torturadas, antes de ser presentadas al Ministerio Público, y de las cuales 26 intentaron denunciar los actos que sufrieron inmediatamente, pero éstos nunca procedieron, de acuerdo con información de la organización Centro Prodh.

Sin embargo, un mes posterior a los actos de Atenco, Wilfrido Robledo Madrid, titular de la Agencia de Seguridad Estatal (ASE), manifestó que las mujeres no fueron abusadas, en ningún sentido, y que, al contario, éstas negaron la atención médica que les habían brindado las autoridades, porque, según él, nada les había pasado; por lo que organizaciones civiles llevaron el caso ante la Suprema Corte de Justica de la Nación (SCJN).

Pese a contar con el respaldo de la CNDH, del Comité Contra la Tortura de la ONU, la CIDH y el fallo de la SCJN, sólo 21 elementos policíacos fueron consignados por ‘abuso de autoridad’ (delito menor), donde, hasta la fecha, únicamente están siendo procesados 2.

Para muestra está el caso que investigó la, en esos entonces, Procuraduría General de Justicia del EdoMéx (PGJEM) de un efectivo involucrado, y plenamente identificado, que sólo fue señalado por cometer “actos libidinosos”. -la justicia nunca ha sido el fuerte de las autoridades mexiquenses-. Por si fuera poco, en 2009, la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Relacionados con Actos de Violencia Contra la Mujer (Fevim) negó continuar con las investigaciones de los casos, declinando su competencia en favor de la PGJEM. -institución que llamaba libidinoso a una violación-

A más de 12 años, aún no se cuenta con algún responsable de estos cruentos actos tras las rejas, mucho menos de un llamamiento firme por parte de los servidores públicos involucrados en dicho “operativo”; además de estar lejos del esclarecimiento de lo que aconteció ese 4 de mayo de 2016, el cual dejó dos muertos, centenares de detenidos y 47 féminas violentadas, torturadas y abusadas tanto física, sexual y emocionalmente.

Asimismo, Centro Prodh asevera que las mujeres detenidas en México presentan cuatro veces más porcentaje de ser víctimas de algún tipo de tortura, donde no son dispuestas de inmediato ante las autoridades correspondientes, por lo que son retenidas entre 6 y 72 horas, en promedio; de igual forma, señalan que los martirios que tienen que soportar las féminas van de violaciones enfrente de sus familiares, violaciones tumultuarias, mutilaciones genitales y se tiene documentado algunos casos donde algunas sufrieron descargas eléctricas en partes de su anatomía, como pechos y vagina.

Por ende, parecería que los derechos humanos y las autoridades mexicanas no se llevan, que los policías están lejos de comprender su labor como ente encargado de mantener el orden público, mas no de usar su poder para cometer actos fuera de ley y mucho menos de violar las garantizas individuales y humanas que como ciudadanos y sociedad tenemos.

La pregunta que nos seguimos haciendo es: ¿A quién acudimos, si son las mismas fuerzas policiales las que terminan por cometer abusos e incriminar a gente inocente?, ¿qué institución nos brindará justicia, cuando son ellas las que son señaladas de cometer actos de impunidad? y ¿por qué nos genera tanta desconfianza estar rodeados de tantos uniformados? -cuando tendría que ser lo contario-.

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