jueves, febrero 12, 2026
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Piden milagro para completar trasplante de riñón

*Melchor García*

Foto: Ilustrativa.

“Cuando Dios te quiere te pone en el camino correcto para sanar y cuando él dice hasta aquí, aunque te pongan la farmacia en frente.”, es el pensamiento que comparte Armando Hernández, mexiquense de 38 años, padre de familia de dos jóvenes, esposo y hermano que hoy enfrenta la mayor prueba de vida, recibir la donación de un órgano, en su caso un riñón, para seguir viviendo.

Fue una fractura en sus brazos la que le reveló el diagnóstico de su mal, hipoplasia renal unilateral, condición asintomática y que se entiende como el tamaño menor de los riñones para realizar sus funciones.

“Yo siempre viví normal una vida de enfermedades tranquila, nunca sufrí de alguna enfermedad o que me quejara de alguna; cuestión de hecho era lo que me decían que era raro que yo no sufriera de dolores de cabeza o que sintiera cansancio o cosas así. Me dijo el doctor es que checando tus riñones son pequeños y es sorprendente que hayas vivido una vida normal, porque hasta por menos los hemos dializado.”, comentó.

El parque médico fue contundente, Armando requiere un trasplante para seguir viviendo, momentos de incertidumbre que se vieron aliviados cuando uno de sus hermanos levantó la mano para ser donante; sin embargo, hoy lo costoso del proceso quirúrgico es el reto que deben alcanzar, con una cifra de 350 mil pesos que no tienen.

“La mayoría de ellos tiene la buena obra de amor para brindarme un órgano de su cuerpo y ayudar, ahorita lo que a nosotros nos abruma es la parte económica, porque el doctor me hizo saber que son de alto impacto, no son operaciones muy sencillas y es lo que estamos muy abrumados, porque es un costo muy elevado.”, expresó.

Hoy llaman a la solidaridad de las familias, fundaciones y a la Secretaría de Salud a extender sus mano de apoyo, ya que el cuerpo de Armando está en la delgada línea roja en el que sus pequeños riñones pueden dejar de responder en cualquier momento.

En compañía de sus hermanos y sus padres, Marciala, de 78 años, y Enrique, de 80, dice que quiere seguir luchando por el milagro de la vida. “Yo le echo muchas ganas a la vida, porque tengo a mi esposa, a mis hijos, que a lo mejor ya son adolescentes, pero no dejan de preocuparme.”, concluyó.

El número de cuenta 4915 6643 2750 8809 sirve para brindar apoyo.

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