domingo, febrero 8, 2026
Opinión

Rompiendo el molde

*Aarón Dávila*

Foto: Especial.

“Juventud, ¿sabes que la tuya no es la primera generación que anhela una vida plena de belleza y libertad?” ALBERT EINSTEIN

Muchos aun piensan que la juventud solo sirve para divertirse, perder el tiempo y ser rebeldes y en contadas ocasiones aprender.

A mi parecer, ser joven es la transición más importante de la vida, ya que es en este tiempo de juventud, donde serán afianzados los valores que recibimos de nuestros padres en nuestra niñez.

En la adolescencia, tras un cúmulo de explosiones, saltos y reclamos, encontramos en la mayoría de los casos el camino que nos llevará a la siguiente etapa de nuestra vida.

Pero al llegar el tiempo de juventud, se descubre frente a nosotros un mundo entero de posibilidades, es tiempo de tomar decisiones y aprender verdaderamente acerca de lo que trata la vida.

Muchos ven el tiempo de juventud como “una de las etapas más enérgicas y creativas del ser humano. Una edad en la que destaca tanto el ánimo febril como la inmadurez.”

En mi muy particular punto de vista, el tiempo de juventud es mucho más que una etapa, es un torrente de emociones que a su paso va dejando marcas imborrables en forma de experiencias y vivencias que buenas o malas, dejarán aprendizaje y diferentes guías por valorar y posiblemente seguir o no, según sea el caso.

El tiempo de juventud lo enfrenta todo, consciente o inconscientemente. Tiene la fuerza suficiente para subir la montaña cuando logra definir prioridades de vida y enfocar correctamente su destino.

El tiempo de juventud, es toma de decisiones, resuelve en carne propia lo que es conveniente o no, si es necesario seguir o detener el camino que se lleva.

Enfrenta la libertad y en muchos casos sufre el libertinaje, pero así es tal cómo debe ser, aprender en cabeza ajena es imposible, en ocasiones tendremos que quemarnos para así saber que después sentiremos dolor, en el mejor de los casos, escuchar a nuestros padres con esos consejos contra los que constantemente luchan, que nos parecen fuera de lugar y que al final descubrimos que ellos los comparten con nosotros, porque ya fueron jóvenes y tuvieron que pasar por la misma experiencia.

La historia de un hombre es la historia de la humanidad

Recuerda que en mil novecientos Carranza, también fueron jóvenes, la diferencia está en la época que se vive, ellos no tenían redes sociales, tenían periódicos, no tuvieron Covid, pero si sufrieron pestes y lepras, seguramente conseguir novia era igual de difícil que ahora y también tenían granos en la cara, el punto es que tal cual cómo lo decía el sabio Salomón:

No hay nada nuevo bajo el sol”.

Es necesario vivir en armonía y con grandes dosis de paciencia y esperanza cada día, teniendo claro que el tiempo de juventud es un tiempo especial que nos conviene disfrutar y vivir intensamente, pero sin perder el rumbo y sin sufrir innecesariamente, es decir; aprende, conoce y vive lo que necesites para continuar con el resto de tu vida, pero sin cometer errores que no puedas corregir después.

En ciertos momentos de la vida es positivo cometer errores, equivocarnos o tropezar nos enseñara exactamente lo que no nos conviene, pero toma en cuenta que no podemos vivir de errores, es bueno aprender escuchando los consejos de quienes ya vivieron y caminaron la senda antes que nosotros, nuestros padres, nuestros abuelos, tías y tíos, justo las personas que nos aman verdaderamente.

Jamás desprecies un buen consejo total, lo peor que puede pasar es que no lo necesites, pero en el caso contrario, tal vez sea justo ese consejo el que te salve de sufrir sin necesidad.

Mi consejo, rompe el molde y antes que hagas cualquier movimiento, valora las cosas y ve hacia donde te llevará lo que estas apunto de hacer, si al final realmente será para tu bien o si te dejará algo positivo más adelante, pero si es el caso contrario, entonces detente y cambia el rumbo de las cosas oportunamente.

(Tomado del libro: “Una juventud con actitud” escrito por Aarón Dávila Payán. Todos los derechos reservados.)

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