Una sana comunicación en el matrimonio

*Aarón Dávila*

Foto: Ilustrativa.

En esta ocasión quiero hablarles de la importancia de lograr una sana comunicación en el matrimonio.

Para entender este tema tal vez precisemos, primeramente, conocer en términos generales ¿de qué trata el matrimonio?

En primer lugar, el matrimonio no se trata de ser complacido. Muchos piensan que llegar al matrimonio es cómo llegar al spa, tan sólo a dejarse consentir y ser complacido en todo lo que se nos ocurra, craso error, el matrimonio es un compromiso de amor y un compromiso es de dos, siempre apunta en dos direcciones y dependerá de las acciones de ambos cónyuges.

El matrimonio no es una extensión de la casa paterna, es decir; y con todo respeto lo digo, muchos hombres pensamos que en el matrimonio se debe hacer todo como lo hacía nuestra madre en casa y cuando no sucede así, culpamos a la mujer de ineficiente, entonces, no rompemos el cordón umbilical, nos mantenemos atados a mamá y no permitimos que nuestro matrimonio madure y se desarrolle con la debida libertad.

El matrimonio tampoco es una extensión de nuestro club de amigos o amigas, nuestro cónyuge, no tiene porque aguantar o hacer exactamente lo que nuestros cuates o amigas. Es precisamente nuestro cónyuge, depositario de toda nuestra confianza, amor, respeto y cuidado, y no tiene por que convertirse en nuestro pretexto o derroche.

Se trata de dar a tu pareja, lo mejor de ti, encontrar en él o ella, descanso, confianza, respeto, motivo, seguridad y reposo.

¿Cómo se edifica una casa?

El sabio Salomón decía que: “Con sabiduría se edifica la casa y con prudencia se afirma”. 

1. Sabiduría= Plenitud de entendimiento

2. Prudencia= Acción cautelosa

Una buena comunicación requiere de palabras, pero hay algo más como son: Los factores no verbales como el tono de voz, la expresión facial y el lenguaje corporal. La falta de estos puede afectar mucho más la comunicación que la elección de palabras.

Comunicarnos con nuestro cónyuge, es una labor continua y siempre de dos vías, en el caso contario, no nos estamos comunicando con la verdadera intención de hacerlo, simplemente estamos comentando o exponiendo nuestras ideas sin el menor interés de que estas sean compartidas por nuestro cónyuge.

Efectivamente, la vida nos enseña, en ocasiones por la vía pacífica y otras más inevitablemente llegaremos al caos, pero a manera de consejo, si me lo permiten, Perdónense cuantas veces sea necesario. La experiencia de los días pasados nos ayuda a construir los días por vivir. Hay una ley indefectible que nos enseña que, es posible cometer dos veces el mismo error, pero en cada ocasión este nos dejará una experiencia diferente.

Llénense de amor el cual cubre multitud de faltas, así podrán recibir en sus corazones la paz que solo Dios puede darles.

No tengan secretos. Ocultarle cosas a la persona que duerme a tu lado no es conveniente, los secreto, la mentira y lo que se hace en la oscuridad, siempre deja huellas y estas son manchas que tarde o temprano delatarán los hechos que se ocultan.

Sean los mejores amigos, rían juntos, acaríciense más a menudo, dile cuanto le amas con más frecuencia. 

Les aseguro que hay muchos que quisieran tener con quien compartir el resto de su vida, quienes tenemos con quien compartirla, debemos agradecer a Dios por la persona que tenemos a lado nuestro, disfrútense el uno al otro sin medida.

Sugerencias prácticas para la buena comunicación en el matrimonio.

Cuando hay problemas ambos cónyuges deben estar dispuestos a admitir que los dos son parte del problema y así siendo dos y cómo dos siempre, encontrar la mejor solución. Repartir culpas no soluciona nada.

Cada uno debe estar dispuesto a cambiar y no tratar de cambiar al otro.

Evitar el uso de palabras cargadas emocionalmente, será de gran ayuda: “En realidad no me amas”, “siempre haces tal o cual cosa”, “nunca haces algo bien”, “no me importa”, etc.

No infieran. Hágase cada uno responsable por sus propias opiniones, palabras, acciones y reacciones. No le eches la culpa al otro. Acepta tu enojo, tu ataque o tu depresión.

Evitar volver a discusiones pasadas, es de lo más sano. Ocúpense de un problema a la vez y luego encaren el siguiente.

Que nuestra atención este en el presente y no en el pasado, a no ser que nos ayude a resolver problemas del presente.

Aprendamos a comunicarnos con formas no verbales. Expresen al otro sus pensamientos, preocupaciones, cuéntenle sus actividades.

Escuchen, comprendan y respondan al sentido que está detrás de lo que se está diciendo.

Permítanme concluir con esto:

Una sana comunicación en el matrimonio comienza con voluntad y honestidad.

El matrimonio siempre se trata de dos, no existen llaneros solitarios.

Cordón de tres dobleces no se rompe fácilmente.

Con todo cariño.

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