Pacientes renales exhiben falta de insumos en Hospital General Adolfo López Mateos de Toluca
*Fernanda Rodríguez*

Este viernes, la ciudad de Toluca fue escenario de una movilización urgente encabezada por pacientes renales y sus familiares, quienes marcharon desde la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM) hacia el Palacio de Gobierno.
La protesta surge tras cumplirse más de una semana sin servicio de hemodiálisis en el Hospital General “Adolfo López Mateos”, una falla técnica y operativa que, según denuncian los afectados, pone en riesgo inminente la vida de decenas de personas.
Los manifestantes señalaron que la falta de insumos básicos y el nulo mantenimiento de los equipos han paralizado el tratamiento vital, obligándolos a interponer una queja colectiva ante la CODHEM por omisión institucional.
La interrupción del servicio ha generado consecuencias fatales; los manifestantes informaron con pesar que ya se han registrado dos decesos vinculados directamente a la falta de tratamiento.
Sin la hemodiálisis, los pacientes comienzan a sufrir retención de líquidos, hinchazón de extremidades y un aumento crítico de toxinas que puede derivar en la pérdida de la noción.
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A pesar de que la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, cuando visitó el nosocomio se comprometió a resolver las carencias, los pacientes aseguran que la transición del Seguro Popular hacia esquemas como el Insabi e IMSS-Bienestar solo ha agudizado la crisis.
Anteriormente, los pacientes pagaban una cuota simbólica de 150 pesos por sesión, pero el colapso del sistema terminó por suspender tanto los cobros como la atención regular.
La situación económica agrava la tragedia, ya que una sesión en el sector privado oscila entre los mil 800 y dos mil 500 pesos y los pacientes renales requieren tres y para ello requieren 30 mil pesos a la semana.
Considerando que cada paciente requiere tres tratamientos semanales, el costo se vuelve prohibitivo para la mayoría de las familias mexiquenses.
Ante este panorama, la exigencia hacia las autoridades estatales es clara: la compra inmediata de insumos, el mantenimiento urgente de las máquinas y el restablecimiento total del servicio de hemodiálisis para evitar que la cifra de fallecimientos continúe en ascenso por causas que consideran totalmente evitables.
