A un año de la tragedia en Atlacomulco el paso sigue siendo letal tras vías sin protección
*Redacción Diario Evolución*

A un año de la tragedia en Atlacomulco, el luto y el reclamo de justicia siguen latentes en el norte del Estado de México tras cumplirse el primer aniversario del catastrófico choque donde un tren de Kansas City embistió y partió en dos a un autobús de pasajeros. Aquella mañana del 8 de septiembre de 2025 quedó marcada como una de las fechas más oscuras para la región, cuando una unidad repleta con más de 70 personas que habían salido de San Felipe del Progreso con destino a la Ciudad de México intentó cruzar imprudentemente las vías en la zona industrial del municipio, desatando el horror en cuestión de segundos.
Han pasado ya 52 semanas de la tragedia que se llevó la vida de 10 personas y dejó más de 45 heridos. Hoy sus familiares recuerdan con dolor el fatídico día con flores y fotografías de sus seres queridos tras darse cita al lugar de los hechos. Aunque se prometió que se pondrían plumas de paso en dicha vía para evitar más tragedias como esas, la realidad es que no ha sido así.
Al pasar por la misma vía, el autobús de pasajeros o los autos que deben cruzar por las vías para llegar a sus destinos, deben pararse un momento para revisar a los dos lados de del tramo ferroviario con el fin de verificar que no venga el tren y agudizar los oídos para escuchar el aviso de la locomotora. A quien le toque ver primero el ferrocarril, es mejor hacer esperarse antes que intentar ganar el paso, ya que el impacto puede ser mortal como el ocurrido hace un año.
El tren ya pasa con normalidad por donde se suscitó la tragedia donde decenas de personas fueron rescatadas de entre los fierros para ser llevados a distintos hospitales de Atlacomulco y San Felipe del Progreso, de donde había salido inicialmente el autobús Herradura de Plata, con rumbo a la Ciudad de México para que los pobladores realizarán los diferentes trabajos con los que sostienen a sus familias.
Trabajadoras domésticas, secretarias, albañiles, profesionistas que regresaban de visitar a sus familias y dejarles algún dinero vivieron el impactante choque el 8 de septiembre de 2025. Las autoridades prometieron instalar de inmediato las plumas que ayudarían a avisar el paso del tren, pero solo se pusieron unos avisos auditivos –que nunca nadie supo cómo funcionaban- y las plumas nunca se instalaron.
Diario Evolución recomienda:
En el punto solo quedan restos del accidente, como los vidrios del parabrisas o uno que otro fierro perteneciente al autobús, que de vez en cuando los automovilistas o pasajeros recuperan entre los retazos de su memoria: “ahí fue donde el tren partió a la mitad a un camión; “ahí fallecieron tantas personas”; unas más se persignan al pasar por las capillitas que se levantaron en memoria de los muertos y algunos rezan para que durante su paso por las vías del tren no sea como el de hace un año.
Solo hay cuatro señales, una de alto en cada sentido de la carretera; una de Cruce con Cuidado que ha sido destruida por el tiempo y otra más señalando que hay una vía férrea, pero no indica la distancia a la que se encuentra la vía. Sobre el pavimento no hay ningún señalamiento autorizado por ley, como una línea de alto que identifique el lugar para detenerse antes de llegar a las vías, ni letras de Cuidado con el Ferrocarril con las letras FXC en color blanco. No hay reductores de velocidad, ni dispositivos electrónicos que adviertan la aproximación de un tren.
Sin embargo, en las pláticas se ha desvanecido el tema del tren, cuyas labores para rescatar a las personas atrapadas duraron casi un día o que varios de los heridos fue difíciles localizar a sus familiares porque estaban en localidades lejanas donde apenas se tiene acceso a un teléfono celular.
No obstante, ante el incumplimiento de autoridades que prometieron colocar plumas de aviso, la gente termina desconfiando, preguntándose qué otro tipo de tragedia debe ocurrir para que ahora sí se coloquen las plumas que tanto han pedido los habitantes de las comunidades de Atlacomulco, San Felipe del Progreso y El Oro, que se conectan en esta vía Atlacomulco-Maravatío.
A.C.
