Asesinato de 10 personas en Sinaloa expone el México real que el gobierno intenta ocultar con goles
*Redacción Diario Evolución*

Sinaloa, quien lleva más de un año bañado en sangre por la guerra entre cárteles tras el arresto del capo de capos, Ismael “El Mayo” Zambada, quien fue entregado por uno de los hijos de su socio, Joaquín “El Chapo” Guzmán, nuevamente vivió una sangrienta jornada con el asesinado de 10 personas -niños, mujeres y varones- en menos de 24 horas. Un hecho que evidenció la otra cara de México –la del llanto, la tragedia, la impunidad y la inseguridad- tras la euforia por la Copa Mundial que inunda las principales calles de las ciudades sedes del país, donde sus ciudadanos -por ahora-, caminan sin miedo, felices y festejando.
Mientras que en Sinaloa nuevamente se sembró el terror en múltiples zonas y carreteras de la entidad donde su gobernador Rubén Rocha Moya vive escondido cobijado por el gobierno de Morena –nadie sabe dónde está tras ser señalado por tener nexos con el crimen organizado-, mientras su pueblo sufre los embates de estos delincuentes. De acuerdo con reportes de la Fiscalía General del Estado (FGE), los crímenes se concentraron en Culiacán con ocho ejecuciones —tres feminicidios y ataques directos a viviendas que dejaron menores de edad heridos y fallecidos—, mientras que los dos cuerpos restantes se localizaron sobre la carretera Mazatlán-Tepic.
Un repunte de violencia que contrasta drásticamente con los discursos oficiales de paz emitidos por el gobierno federal en el marco del Mundial y expone el temor de los habitantes en regiones conflictivas, quienes en zonas como Culiacán optan mejor refugiarse en sus hogares ante de salir a festejar un triunfo de la Selección Mexicana por el temor a una balacera o ser víctimas de un secuestro o asesinato. Esta jornada violenta del jueves 25 de junio, estuvo marcada por ataques directos contra familias: de acuerdo con la Fiscalía, inició carpetas por homicidio doloso y feminicidios.
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En la colonia República Mexicana, un comando abrió fuego contra una mujer identificada como Ada Aránzazu, quien murió en el lugar, mientras que un niño resultó herido y fue trasladado de emergencia a un hospital. En una vivienda del Infonavit Solidaridad, sujetos armados asesinaron a dos hombres y una mujer dentro de su domicilio. Entre las víctimas se encuentra José Jair, presuntamente menor de edad y su madre; pero eso no fue todo, la violencia continuó por la noche, y otro grupo armado atacó a varias personas reunidas en una cochera. El saldo, una joven de 19 años y un adulto asesinados, y un menor de edad herido de balad.
A todas estas víctimas se suma incluso un trabajador de repartidor de comida por aplicación, quien fue cobardemente asesinado cuando circulaba en su unidad de trabajo –una motocicleta-; y las últimas víctimas se trata del hallazgo de un hombre ejecutado bajo el puente que conecta con el Aeropuerto Internacional de Culiacán, y dos personas localizadas sin vida a un costado de la autopista Mazatlán-Tepic. Hechos que dimensionan la crueldad de estos delincuentes, quienes con estas acciones, solo dejan una cosa clara: mandar un mensaje al Ejecutivo de que en Sinaloa los cárteles tienen aterrando a la ciudadanía con una guerra que no tiene fin, y que ya suma más de dos mil homicidios, decenas de feminicidios y miles de desaparecidos.
Como respuesta inmediata ante la emergencia y para evitar estos hechos delictivos opaque la proyección internacional de México como coanfitrión del torneo, la Secretaría de la Defensa Nacional desplegó un contingente de 90 elementos de las Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano. Arribaron de urgencia con el objetivo de reforzar las tareas de patrullaje y desarticular las células delictivas locales. Esta militarización busca devolver el control de la seguridad pública y contener la escalada criminal, algo que los ciudadanos exigen sea permanente, cuestionan que después del Mundial nuevamente quedarán solos con la guerra de balas, mientras las autoridades seguirán maquillando cifras para que digan que en México no pasada nada.
G.L.
