Camote poblano, una dulce broma
*Eréndira Zavala C*

Los dulces típicos mexicanos son tan variados como regiones tiene nuestro país, mezcla de costumbres, tradiciones y sabores combinados entre la cultura indígena y la española. Un ejemplo de ello son los camotes poblanos que, con el paso de los años, se han convertido en un emblema colorido y delicioso de Puebla.
La palabra “camote” proviene del náhuatl “camohtli”, un tubérculo muy parecido a la papa, con un sabor más dulce. Para prepararlo, la pulpa se cocina con azúcar hasta que espesa y puede agregársele piña para aumentar el dulzor; los sabores pueden ser piña, guayaba, coco, limón o fresa, que se añaden a la mezcla o se usan colorantes y sabores artificiales.
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Cuando la masa se enfría, se moldea con las manos para darle su presentación tan característica y diferente a otros dulces, se pone a orear y a asolear al menos por un día, para después bañarlo con almíbar y formar encima una ligera costra de color blanca. Luego se envuelve en papel encerado y se guarda en cajitas.
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