Conoce la flor amarilla comestible más querida de México
*Gaby L.C. *

Desde hace mucho tiempo la gastronomía mexicana ha sido reconocida mundialmente por su riqueza y diversidad, pero también por ofrecer sabores únicos e ingredientes endémicos que posee identidad, diversidad, trascendencia y que buscan la sostenibilidad al considerar la procedencia de los alimentos y su trayectoria hasta llegar a cada plato.
Se utilizan ingredientes provenientes de la milpa, como maíz, chile, calabaza, frijol, y una variedad de hierbas como el quelite y el quintonil. También destacan los famosos insectos comestibles como el gusano de maguey, escamoles, chinicuiles y los tradicionales chapulines.
Uno de estos ingredientes son las flores de calabaza que se obtienen de la planta de dicha verdura; sus pétalos son de color amarillo, naranja o blanco, y su época es en temporada de lluvias, así que aún estás a tiempo de probar esta joya culinaria en una de sus preparaciones más comunes, las quesadillas.
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Se trata de un ingrediente que ha sido parte de nuestra dieta por más de 10 mil años. Este colorido manjar no solo ha llenado estómagos en todo México, sino que ha dejado su huella en códices prehispánicos y artesanías mexicanas; su textura aterciopelada, sus tonos vibrantes se vuelven atractiva a la vista, además, su delicado sabor dulce, brinda una sazón especial en sopas, cremas, guisos, tamales, tortitas, ensaladas, pastas y más.
Por si fuera poco, la flor de calabaza no es solo cuestión de sabor. Al igual que su verdura de origen, esta flor está cargada de nutrientes que hacen que tu corazón y huesos te agradezcan cada bocado, contienen vitamina A, ácido fólico, potasio y calcio, por mencionar algunas; además, sus antioxidantes que contiene ayudan a mantener las arterias limpias y el corazón fuerte.
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