El Laberinto del PRI Mexiquense para renacer en el 2027

La Plaza de la Unidad volvió a vibrar. Para quienes observaron la avenida Alfredo del Mazo atestada de autobuses estacionados en doble fila y escucharon el eco de las consignas, la escena trajo un inevitable aire de nostalgia. La toma de protesta de los llamados “Defensores del Estado de México” pretendió ser el banderazo de salida de un PRI que se niega a la sepultura y que busca con urgencia redescubrir sus viejas glorias operativas.
En el estrado, el discurso de la dirigente estatal, Cristina Ruiz Sandoval, apeló al manual clásico de la supervivencia política: presumir experiencia, ensalzar la capacidad técnica de los suyos y, sobre todo, lanzar dardos encendidos contra “los traidores”. Sin embargo, la euforia del mitin no logra disipar la bruma de una realidad incómoda. El camino hacia las elecciones intermedias del 2027 está plagado de aduanas complejas, y el tricolor mexiquense deberá sortear tres grandes diques si verdaderamente aspira a un “renacer” y no a un mero espasmo nostálgico.
El éxodo de la estructura: La narrativa oficial del partido estigmatiza a quienes se marcharon, pero olvida que esa misma “estructura” que hoy opera para el gobierno en turno es la que antes garantizaba sus triunfos en las urnas. La paradoja es total: el PRI hoy critica al oficialismo por su supuesta incongruencia e incapacidad, olvidando que las vísceras y los músculos que hoy movilizan el voto para el partido en el poder tienen un indiscutible ADN tricolor. Los traidores de ayer son la maquinaria gubernamental de hoy; arrebatarles el control territorial no será una tarea que se resuelva solo con discursos encendidos.
El eterno reciclaje de los mismos apellidos: El mayor peligro para la cohesión interna del PRI no viene de fuera, sino de sus propias inercias. La conformación de candidaturas para 2027 se perfila como un auténtico dolor de cabeza. Sin una renovación real y tangible de cuadros, la dirigencia se enfrenta al reclamo histórico de la militancia de a pie: las candidaturas terminan siempre en las manos de las mismas familias y los apellidos de renombre. Favorecer el privilegio consanguíneo o el compadrazgo político que, en tiempos de vacas flacas, no hará más que dinamitar los puentes con las bases que aún quedan.
La dura realidad del bolsillo vacío: La política en México, nos guste o no, requiere de combustible financiero. Hoy, despojado del aparato gubernamental y de los presupuestos institucionales que antes fluían en el Estado de México, el PRI padece de una severa anemia económica. Sin dinero las estructuras se oxidan, y sin estructuras la capacidad de movilización electoral se reduce a su mínima expresión. El gran reto de la dirigencia será demostrar cómo pretenden mover voluntades cuando los recursos escasean y el romanticismo ideológico no basta para llenar las urnas.
La plaza llena demostró que el PRI mexiquense aún conserva memoria muscular. No obstante, los mítines masivos son solo el espejismo de la unidad; la verdadera prueba se jugará en las mesas de negociación y en las calles, donde el dinero ya no abunda y los apellidos dinásticos restan más de lo que suman. Si el PRI no entiende que para renacer debe mutar y romper con sus propios vicios, el 2027 no será el año de su resurrección, sino el de su confirmación como una fuerza testimonial.
En las manos de La Mayoría Silenciosa está el renacer del PRI; la evaluación objetiva es la herramienta que permitirá a los tricolores regresar por sus fueros o darle continuidad al proyecto de Morena, que tampoco los tiene convencidos al cien por ciento.
Ricardo Moreno se cura en salud o busca quitarse presión
El presidente municipal de Toluca, Ricardo Moreno Bastida, va a dejar su cargo por unos días. Lo cual alienta diversas versiones en torno a la operación que se va a realizar en próximos días y, de la cual no quiere especulaciones; mientras algunos aseguran que en Morena ya le dieron la noticia de que no le van a dar la reelección, otros sostienen una posible estrategia para quitarse presión por los ataques recibidos al querer seguir en el cargo, pese al mal trabajo que ha desempeñado al frente de la administración municipal.
Moreno Bastida ha comenzado a señalar a propios y extraños que ya no buscará la reelección, que está cansado y debe cuidar su salud. Otros piensan que huye del problema que va a generar por la autorización de bodegas en la zona habitacional de las colonias Científicos e Independencia. Negocio que ya no puede parar y, en el cual, los vecinos sospechan tráfico de influencias y corrupción.
Resulta sospechoso que un personaje con su soberbia se haga a un lado sin intentar por todos los medios reelegirse en la presidencia municipal de Toluca, máxime cuando varios cercanos a su equipo fueron invitados con la promesa de armar un proyecto político para el 2027. El tiempo dará los visos necesarios para saber qué pretende Ricardo Moreno con sus palabras.
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