sábado, mayo 18, 2024
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Feminicidios: El monstruo real del EdoMéx

*Luis Durán*

El Estado de México sacudió al mundo con el caso suscitado hace una semana en el municipio de Ecatepec, donde una pareja fue vinculada con alrededor de más de 10 homicidios de mujeres, las cuales eran descuartizadas y sus partes abandonadas en lotes baldíos de la entidad.

Juan Carlos “N” y Patricia “N” fueron detenidos el pasado 4 de octubre, irónicamente, cuando trasladaban los restos de una de sus víctimas en una carriola para depositarlos en un terreno a metros de su casa; el sujeto declaró odiar a las mujeres y recalcó el seguir matando féminas si sale de la cárcel, por lo que se ganó el mote de ‘monstruo de Ecatepec’.

Sin embargo, y sin demeritar el terrible acontecimiento, este asesino serial está lejos de ser el verdadero monstruo de esta novela llamada feminicidios; ya que, de acuerdo con cifras del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, la entidad mexiquense registra más de mil 420 asesinatos de mujeres durante el periodo de 2014 a 2017 y más de 165 en lo que va del presente año.

Recordando que el EdoMéx cuenta con once entidades con alerta de género, que son: Ecatepec, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla, Toluca, Chalco, Chimalhuacán, Naucalpan, Tultitlán, Ixtapaluca, Valle de Chalco y Cuautitlán Izcalli, desde hace dos años, y con la posibilidad de agregar siete municipios más, sin tener resultados positivos.

La entidad mexiquense promedia el 17% de los casos a nivel nacional y donde solamente el mismo porcentaje se considera como feminicidio, derivado de los tecnicismos judiciales, aunado que menos del 50% de los homicidios de mujeres son investigados, incumpliendo con las normas y líneas de acción planteadas por la alerta.

Las víctimas de un feminicidio, en un 70% de los casos, son arrojadas a lotes baldíos, canales de aguas residuales o basureros, las cuales, en su mayoría, sufrieron agresiones sexuales; además de promediar una edad entre 20 y 35 años, donde cada vez es más frecuente un alto nivel de violencia en los asesinatos.

Pese a esto, la Secretaría de Justicia y Derechos Humanos el EdoMéx resaltó que es inútil seguir añadiendo municipios a la declaratoria de Alerta de Género, por lo que se requiere una estrategia integral en toda la entidad para atender dicha problemática. -Quizá no saben que la incidencia delictiva va de la mano con los casos de feminicidios; por ello, Ecatepec, que registra el número más alto de delitos, también reporta más casos de asesinatos femeninos, superando a Ciudad Juárez.-

Pareciera que a las autoridades mexiquenses lo único que les importa es no quedar mal paradas ante una problemática que está lejos de tener solución y culpabilizándose unas dependencias a otras; en la que detrás de cada feminicidio en la entidad hay corrupción y negligencia por parte del sistema judicial, que también está catalogado como uno de los más deficientes de todo el país.

Para muestra la queja impuesta por la Comisión de Derechos Humanos del EdoMéx (CODHEM) a la Fiscalía General de Justicia de la entidad (FGJEM), por la filtración del video de la entrevista del ‘feminicida de Ecatepec’, ante la falta de “protección” del acusado, su familia y la de las víctimas; sin embargo, el hecho da hincapié a que la propia FGJEM mostró su ineficiencia ante los hechos, ya que el sujeto actuaba desde el 2012 y fue detenido por denuncias vecinales, más que por un trabajo de investigación por parte de las autoridades.

Desafortunadamente, así se tenga comisiones especiales para combatir o erradicar la violencia de género, leyes, alertas, o incluso unidades policiales dedicadas a prevenir este delito, los feminicidios en el Estado de México están muy lejos de disminuir, y más ahora que la fiscalía aceptó que en la entidad existe la presencia de más de 13 grupos del crimen organizado que operan de manera activa.

Los homicidios de mujeres son una parte integral de un esquema delictivo que viven millones de mexiquenses día a día, los cuales terminan por revelar lo que hay debajo de las cloacas judiciales, burocráticas e institucionales que dicen “velar por el bienestar de los ciudadanos”, y que, en gran parte, todo termina en el olvido social, falta de justicia y nulo aprendizaje cívico y humano.

El verdadero monstruo del Estado de México no es un solo asesino, sino las autoridades, el sistema judicial y la sociedad que calla y no exige respuestas concisas ante las eventualidades que se presentan en nuestra realidad, como lo es la inseguridad, y que pareciera permear cada vez más en los mexiquenses, al grado de llegar a pensar que el asesinato de una fémina es algo común en la cotidianidad.

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