La comunicación en el regreso a clases

*Marisol Rojas*

Foto: Especial.

“Llueve, truene o relampaguee” así se refirió el presidente de México sobre el regreso a clases para el ciclo escolar 2021-2022 que dará inicio a finales de agosto, lo que generó un debate muy fuerte entre los papás, alumnos y gobiernos que apoyan esta idea y entre los que no.

Desde mi muy particular punto de vista hay formas más afortunadas de comunicar, de habernos explicado que los niñas, niños y adolescentes están teniendo afectaciones en su salud mental tales como irritabilidad, ansiedad y falta de concentración, tal vez los padres de familia hubiéramos tomado su anuncio de diferente manera.

Del mismo modo podríamos voltear a ver la forma en la que grupo que NO quiere regresar a clase argumenta que el curso inicia justo en la tercera ola de COVID, incluso algunos datos revelados por medios informativos afirman que hay más menores de 12 años contagiados y hospitalizados por este virus, lo que hace surgir la pregunta ¿cómo es que estos peques se contagiaron si no hay clases?

Desafortunadamente, sin clases, seguimos viendo las plazas, playas, parques, restaurantes y demás sitios de recreación muy concurridos.

Es real que el cierre de escuelas ha afectado, no solo en cuestiones académicas y de aprendizaje, sino también en la salud mental de millones de niñas, niños y adolescentes, por ello es de suma importancia que podamos hacer un retorno paulatino y seguro a las aulas.

Al principio de la pandemia, como mamá llegué a pensar que iba a ser imposible el regreso a la “normalidad”, que las clases presenciales serían lejanas, que salir a los parques, plazas, a comer, al cine, a los sitios turísticos o viajar, simplemente serían tareas que aplazaríamos por largo tiempo. Sin embargo, con el paso de los días pude aprender que lo más importante es justo eso: APRENDER a vivir con el COVID que llegó para quedarse, que ese aprendizaje se lo tenemos que transmitir a nuestras hijas e hijos y que ellos dan ejemplo de disciplina en el uso de cubrebocas, lavado de manos y gel antibacterial.

La comunicación con nuestras hijas e hijos debe ser clara y con base en el ejemplo, para que nos podamos adaptar a la nueva normalidad debemos enseñarles que hay medidas de seguridad que tenemos que cumplir para evitar algún contagio. Como padres comprometidos con el bienestar de nuestras hijas e hijos tenemos que apoyar para que las escuelas cuenten con las medidas más estrictas de prevención.

La forma en la que comunicas importa más que el mensaje mismo.

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