Leyenda del ajolote, un dios que se negó a morir
*Gaby L.C*

Cada 1 de febrero se conmemora el Día Nacional del Ajolote, una fecha dedicada a visibilizar la relevancia ambiental, científica y cultural del ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum), uno de los anfibios más emblemáticos del país; el objetivo es promover su conservación y concientizar sobre los riesgos que enfrenta en su hábitat natural.
Es conocido por su capacidad única de conservar características larvarias durante su vida adulta y por su extraordinaria capacidad regenerativa. Sin embargo, a pesar de su asombrosa biología, esta especie endémica de México enfrenta la amenaza crítica de la extinción. Su distribución se ha reducido, y actualmente solo se encuentra en los canales de Xochimilco en la Ciudad de México.
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Además, es una especie endémica de México que ha despertado admiración desde tiempos ancestrales, tanto por sus características biológicas únicas como por su profunda conexión con la cosmovisión prehispánica y perteneciente a la familia de las salamandras, que puede medir entre 15 y 30 centímetros.
Sin embargo, sabías que ocupa un lugar especial en la mitología mexica; aquí está asociado con el dios Xólotl, deidad vinculada con la muerte, la transformación y el fuego. Según la tradición, Xólotl podía adoptar la forma de una salamandra para ocultarse, de ahí el origen del nombre axolotl. En náhuatl, atl significa agua, por lo que el término suele interpretarse como “perro de agua” o “monstruo de agua”, reforzando su carácter simbólico dentro de la identidad cultural mexicana.
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