viernes, septiembre 25, 2026
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Muere niño portero víctima de un ataque ordenado desde prisión en Chiapas; suman 4 víctimas

*Redacción Diario Evolución*

Foto: Especial.

La violencia armada terminó cobrando la vida de José Emanuel Bolom Morales, un niño de 10 años que falleció la madrugada del 24 de septiembre de 2026 tras permanecer seis días en terapia intensiva. El menor había sido alcanzado por una bala en la cabeza durante un atentado criminal perpetrado el pasado viernes 18 de septiembre en la cancha de futbol de la colonia Las Granjas, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Su fallecimiento elevó a cuatro el número total de víctimas mortales de este ataque.

El trágico suceso ocurrió mientras Emanuel, quien se desempeñaba como portero del equipo infantil local “Los Cuervos de Tuxtla”, participaba en un entrenamiento deportivo. De forma imprevista, sujetos armados a bordo de una motocicleta irrumpieron en las inmediaciones del campo de juego y abrieron fuego. El ataque terminó con la vida de tres hombres adultos —identificados como Jorge Álvarez Cruz, Joel López Arias y Beltrán Martínez Saldaña—, dejando heridos a otros dos civiles y al pequeño futbolista.

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Derivado de que el menor recibió el impacto en el cráneo, fue trasladado de urgencia al Hospital de Especialidades Pediátricas de Tuxtla Gutiérrez. Sin embargo, los esfuerzos clínicos resultaron insuficientes y su deceso fue confirmado alrededor de las 02:00 horas del 24 de septiembre. Tras confirmarse la noticia, cerca de 500 personas, vestidos de blanco y portando flores, realizaron una marcha pacífica desde la cancha deportiva hasta su hogar para exigir justicia y demandar mayor seguridad.

Por su parte, la Fiscalía General del Estado (FGE) de Chiapas informó que las investigaciones avanzan con la detención de al menos 15 personas presuntamente vinculadas a la célula criminal responsable del ataque. Entre los capturados destacan un joven de 21 años y un adolescente de 17, señalados como los autores materiales del tiroteo. De acuerdo con las indagatorias oficiales, la agresión no iba dirigida hacia una persona en específico ni hacia los menores, sino que se trató de una orden emitida desde el penal de Ocosingo por un recluso con el fin de sembrar miedo en la población y amedrentar a grupos rivales de narcomenudeo.

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G.L.

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