martes, julio 21, 2026
Cultura

El perro en México: De guardianes del inframundo a reyes del hogar

*Gaby L.C*

Foto: Especial.

El vínculo entre el ser humano y el perro en México no es una moda contemporánea, sino una relación profunda que se extiende por más de tres milenios. Desde la época prehispánica, los pueblos originarios como los mexicas y los mayas otorgaron a los caninos un estatus sagrado y místico. El perro no era visto únicamente como un guardián de la casa o un compañero de caza, sino como un ser con alma dotado de virtudes espirituales que trascendían la vida terrenal.

En la cosmogonía mexica, el xoloitzcuintle —el emblemático perro sin pelo nativo de la región— era considerado un regalo divino del dios Xólotl, deidad del inframundo y el fuego. La creencia dictaba que estos animales tenían la misión sagrada de guiar las almas de los difuntos a través del Mictlán, el peligroso camino hacia el descanso eterno. Para cruzar el caudaloso río del inframundo, el alma del fallecido necesitaba la ayuda de un xoloitzcuintle, razón por la cual eran enterrados junto a sus dueños en los rituales funerarios.

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Con la llegada de los colonizadores españoles y el proceso de sincretismo cultural, el rol del perro en el territorio mexicano experimentó una drástica transformación. Las razas nativas estuvieron cerca de la extinción debido a la persecución religiosa y la introducción de razas europeas destinadas a la guerra, el pastoreo y la compañía señorial.

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G.L

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