México celebra su primer Día del Perro Xoloitzcuintle, el guardián del Mictlán
*Gaby L.C*

El eco de los ladridos prehispánicos resuena con una fuerza renovada este martes 27 de octubre de 2026, fecha en la que México celebra por primera vez el Día Nacional del Perro Xoloitzcuintle. Esta nueva efeméride, aprobada por el Congreso de la Unión, no es un festejo menor; representa el reconocimiento institucional a una de las razas caninas más antiguas y enigmáticas del mundo. La elección del día posee una carga mística innegable, ya que se alinea de forma deliberada con la víspera de los festejos de Día de Muertos, justo cuando el sincretismo mexicano abre los portales espirituales para recibir las almas de las mascotas que se adelantaron en el camino.
Con raíces que los arqueólogos estiman entre los dos mil y siete mil años de antigüedad, el xoloitzcuintle trasciende la categoría de animal de compañía para consolidarse como un pilar del pensamiento cosmogónico mesoamericano. Cuenta la leyenda que el dios Xólotl, deidad de la transformación, los relámpagos y la oscuridad, moldeó a esta criatura a partir de una astilla del Árbol de la Vida como un regalo sagrado para la humanidad. Su misión no concluía con la muerte de su amo; por el contrario, el can se convertía en el psicopompo indispensable para guiar el alma del difunto a través de los peligrosos páramos y el caudaloso río del Mictlán, el inframundo mexica.
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Dentro de este viaje al inframundo, la tradición oral revela un matiz de estricta justicia divina y fidelidad incondicional: el color del pelaje del xoloitzcuintle determinaba su capacidad para ayudar a las almas en el gran río Apanohuacalhuia. Los relatos antiguos advierten que un perro de color completamente negro no podía realizar el cruce, pues argumentaba que ya se había sumergido en las aguas sagradas y estaba limpio…
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