La Llorona, una leyenda que no envejece
*Eréndira Zavala C*

Entre la memoria prehispánica, la tradición colonial y el miedo que se cuenta de generación en generación, la Llorona es una de las leyendas más emblemáticas de la cultura mexicana.
La figura de la Llorona ha sobrevivido al paso de los siglos con su lamento “¡Ay, mis hijos!” Esta historia no tiene una sola versión ni una fecha exacta de su origen, perdida entre relatos indígenas, crónicas de la Colonia y narraciones transmitidas de boca en boca, en las que se han añadido diferentes matices.
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Algunos investigadores del México prehispánico han relacionado a la Llorona con deidades femeninas asociadas con la muerte, la maternidad y los presagios como Cihuacóatl o Tonantzin. En textos de la tradición nahua aparecen relatos de una mujer que lloraba y anunciaba desgracias; en la Historia general de las cosas de Nueva España de fray Bernardino de Sahagún, se registran augurios que precedían a la llegada de los españoles, entre ellos el lamento de una mujer por sus hijos.
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