Llega tras años de silencio: Familias de víctimas del feminicida de Toluca reciben disculpa pública
*Fernanda Rodríguez*

En un acto profundamente cargado de memoria, dolor y dignidad, las familias de las víctimas de Óscar García Guzmán se reunieron el lunes para recibir una disculpa pública por parte de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM).
Este acto, encabezado por Dilcya García, titular de la Fiscalía General para la Atención de Delitos Vinculados a la Violencia de Género, y atestiguado por Víctor Delgado Pérez, titular de la CODHEM, busca ser un paso indispensable dentro de la reparación integral del daño; un reconocimiento oficial que nombra las fallas institucionales y pretende honrar la memoria de quienes ya no están, devolviendo algo de la dignidad despojada a sus seres queridos.
Acompañadas por el abrazo solidario de la activista Frida Guerrera, quien ha caminado hombro a hombro junto a ellas en su incansable lucha, las madres y familiares alzaron la voz para recordar que las palabras llegan tras años de silencios y omisiones.
Aunque la disculpa reconoce errores graves en las investigaciones realizadas hace más de una década, no borra la devastación ni el vacío desgarrador. Las familias recordaron con indignación cómo, desde el inicio, entregaron pistas claras y señalaron los lugares donde se encontraba el agresor, solo para encontrarse con la indiferencia y la minimización de sus alertas por parte de autoridades que asumían que sus hijas simplemente “se habían ido con el novio“.
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El dolor compartido por la ausencia de Adriana, Mónica, Jessica y Martha resonó con fuerza durante el encuentro. Martha Cuate, madre de Mónica, cuyos restos fueron hallados en 2012 y cuyo padre, Tomás Chávez, fue posteriormente asesinado por el mismo agresor, suplicó entre lágrimas que ninguna otra familia tenga que atravesar por este infierno.
Del mismo modo, Graciela Orihuela, madre de Jessica Guadalupe, confrontó la inacción institucional que le costó la vida a su hija, encontrada sin vida en la colonia Santín tras días de angustiosa búsqueda. A pesar de que el responsable hoy suma penas de más de 335 años de prisión por sus atrocidades, las familias y activistas recalcan que la verdadera justicia no se agota con una condena ni con un acto protocolario.
Como enfatizó Frida Guerrera, la exigencia central es garantizar la no repetición, escuchar con empatía a las víctimas desde el primer momento y dejar de negar la realidad de la violencia. La disculpa pública abre una luz en la búsqueda de verdad y justicia, pero el compromiso real con la memoria de las víctimas exige una transformación profunda en la empatía y eficacia del sistema de justicia.
G.L.
