Reclutamiento de menores por el crimen organizado puede ser a través de amistades, familiares o redes sociales
*Redacción Diario Evolución*

Una de las situaciones alarmantes en México es reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por el crimen organizado, el cual ya no se limita al uso de la fuerza, sino que puede comenzar con una invitación aparentemente voluntaria, sobre todo a través de las redes sociales con amenazas o contactos, aunque también se ha descubierto que puede tener relación con el entorno, como en las familias y las amistades.
Ello de acuerdo con la especialista Marisol Ochoa Elizondo, directora del Departamento de Historia de la Universidad Iberoamericana (IBERO), quien manifestó que incluso en algunas regiones los jóvenes conviven familiares, amistades o conocidos que mantienen vínculos con actividades delictivas, lo que puede facilitar que los mismos grupos criminales les ofrezcan incorporarse a sus filas.
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Al ser una manera fácil de percibir tanto ingresos como trabajo, el adolescente lo acepta y si bien conoce que se trata de una actividad ilegal, considera las ganancias o ventajas que cree obtendrá. Pero a ello también debe sumarse la edad, las condiciones sociales, la exposición a la violencia y la falta de redes de protección que conllevan al adolescente a considerar este tipo de trabajo, donde puede convertirse en intermediario para atraer a otros, sin que sus familias lo sepan, cuyo riesgo aumenta si los menores son trasladados a otros territorios, lo que puede derivar en desplazamiento y desaparición.
No obstante, hay otra problemática detectada en las plataformas digitales, ya que se han descubierto alrededor de mil 800 páginas vinculadas con la captación delictiva de jóvenes, siendo su principal preocupación TikTok. Entre las vías que enumeró en relación a estos trabajos se encuentran: Anuncios de trabajo con ingresos atractivos, conversaciones privadas con supuestos empleadores, el llamado grooming, el cual aprovecha vínculos emocionales y expectativas económicas, así como los videojuegos y otros espacios digitales.
La especialista señaló que estos grupos aprovechan las necesidades emocionales y sociales de los menores, sobre todo en comunidades con familias fragmentadas o una baja red de apoyo. Asimismo, alertó que este reclutamiento ya no es un fenómeno exclusivamente masculino, ya que también hay casos de reclutamiento de niñas, por lo que también deben considerarse dentro de las acciones de detección y protección. Finalmente subrayó que un menor detenido, incluso con armas o drogas, no debe ser tratado automáticamente como delincuente, sino que se debe investigar si actuaba bajo amenazas, subordinación o explotación.
A.C.
