Cartas escritas, casi en el olvido
*Eréndira Zavala C*

Antes de que la tecnología apareciera e hiciera que los mensajes viajaran con solo un clic, las palabras escritas a mano tenían encanto, pues había que sentarse, tomar una hoja, pensar lo que se quería decir y comenzar a escribir… eran un regalo de tiempo y dedicación a quien se le enviaba.
En México, durante casi todo el siglo XX, las cartas formaron parte de la vida cotidiana, como un puente que unía a las familias separadas por la distancia. Éramos muchos a quienes nos emocionaba la llegada del cartero, pues, aunque sabíamos que traería noticias o saludos, la espera de la sorpresa era mayor; pues había que esperar días o semanas para recibir una respuesta.
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En una época donde las llamadas telefónicas eran costosas y no estaban al alcance de todos, las cartas eran el único medio efectivo de comunicación y los enamorados fueron sus compañeros inseparables. En ellas se guardaban sentimientos, promesas y sueños, se convertían en tesoros de valor incalculable y se escondían en cajas de madera, cajones o entre las páginas de un libro.
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