Denuncia Colectivo To̲ni devastación ambiental y despojo territorial en el Valle del Silencio
*Redacción Diario Evolución*

El Colectivo To̲ni emitió un pronunciamiento a través de sus redes sociales para denunciar el despojo territorial, la devastación ambiental y la violación a los derechos originarios en la comunidad de Valle del Silencio, perteneciente al pueblo de San Jerónimo Acazulco. Alertó que esto pone en grave riesgo el patrimonio biocultural, el entorno natural de la Sierra y el futuro de las familias indígenas que habitan esta ranchería, la cual cuenta con más de 90 años de historia, identidad y arraigo comunitario.
En el documento, el colectivo calificó como alarmante que sectores de San Pedro Atlapulco, quienes históricamente han abanderado la defensa de la tierra, realicen actualmente actividades de tala ilegal y apertura de cerros que dañan directamente este asentamiento humano. El Colectivo enfatizó que la defensa del territorio no debe ser selectiva y que cualquier legítimo reclamo no puede pisotear los derechos de otra comunidad originaria, por lo que preservar los ecosistemas y respetar a los habitantes locales deben ser prioridades absolutas.
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Ante esta crisis, la organización lanzó una exigencia a las autoridades municipales, estatales y federales para ordenar un alto inmediato a la destrucción ambiental y a cualquier acción que violente el territorio. Asimismo, solicitaron la intervención oportuna de las instituciones competentes para que verifiquen los hechos en la zona, finquen responsabilidades legales y garanticen el estricto cumplimiento de la legislación ambiental y de los tratados internacionales que protegen a los pueblos indígenas.
Exhortó al gobierno a instalar de manera urgente mesas de diálogo intercomunitarias basadas en los principios de legalidad, transparencia, respeto y no violencia para resolver este conflicto histórico. Advirtieron que no se puede permitir que disputas heredadas entre generaciones sigan poniendo en riesgo los bosques, la convivencia pacífica y el futuro de las niñas y niños, recordando que defender la naturaleza y la identidad de los pueblos originarios es defender la vida misma.
G.L.
