Era Alondra la mujer sin vida en canal cerca del Tren Interurbano en San Mateo Atenco
*Fernanda Rodríguez*

Alondra salió de su casa el pasado 2 de agosto, en San Juan Tilapa en el municipio de Toluca, y desde entonces su familia comenzó una búsqueda marcada por la esperanza de encontrarla con vida. Durante semanas, sus seres queridos esperaron volver a verla, escuchar su voz y recibirla nuevamente en casa junto a sus hijos, pero la espera terminó de la manera más dolorosa.
La joven, de 30 años, fue localizada sin vida la noche del 27 de agosto en un canal de aguas negras del Barrio de La Concepción, en San Mateo Atenco, debajo de las vías del Tren Interurbano, cerca del cruce de avenida Las Torres e Independencia.
De acuerdo con los reportes sobre el hallazgo, fueron transeúntes quienes observaron restos flotando en el cauce y solicitaron ayuda a través del número de emergencias 911. Elementos de seguridad y cuerpos de emergencia acudieron al sitio; sin embargo, nada pudieron hacer por la mujer.
La zona fue acordonada mientras personal del Ministerio Público y de Servicios Periciales llevó a cabo las diligencias correspondientes para retirar el cuerpo e iniciar las investigaciones. Debido a las circunstancias en las que fue localizada, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) abrió una carpeta de investigación que fue turnada al área especializada en feminicidios.
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Pasaron varios días antes de que la familia recibiera la confirmación que más temía: el cuerpo encontrado en aquel canal correspondía a Alondra. Hasta el momento, no se ha establecido públicamente qué ocurrió durante los días que permaneció desaparecida, cuál fue la causa de su muerte ni las circunstancias que provocaron que terminara en el cauce.
Esas son algunas de las preguntas que permanecen abiertas mientras continúa la investigación. Detrás del caso existe una historia que va mucho más allá de una carpeta de investigación.
Alondra era madre, era el sustento de su hogar y tenía una vida, gustos y momentos que compartía con quienes la rodeaban. Sus hijos quedaron en la orfandad y ahora su familia enfrenta un duelo acompañado de incertidumbre y de la necesidad de conocer qué fue lo que realmente ocurrió.
Quienes la conocieron la recuerdan como una mujer a quien le gustaba bailar, disfrutar de la música y salir al Mambora, en San Mateo Atenco. Son precisamente esos recuerdos de Alondra sonriendo, disfrutando y compartiendo momentos de alegría los que hoy permanecen entre sus seres queridos.
Después de que se confirmó su identidad, las redes sociales comenzaron a llenarse de mensajes de despedida, solidaridad y exigencias de justicia. Para su familia, las palabras de apoyo representan un abrazo en medio del dolor, pero también permanece una petición que no ha cambiado: respuestas.
Alondra ya no regresará a casa, su familia vivirá con su ausencia, pero espera que su fallecimiento no quede reducida a un nombre más dentro de una carpeta de investigación. Exige que se esclarezcan los hechos, que se conozca la verdad y que, si hubo responsables, sean llevados ante la justicia.
