domingo, julio 5, 2026
Municipios

Familiares de Alejandra y Andrea exigen justicia por sus feminicidios al acusar de impunidad a la FGJEM 

*Fernanda Rodríguez*

Foto: Especial.

El dolor y la exigencia de justicia siguen marcando con profunda herida la vida de María Teresa Gutiérrez Téllez y Manuel Ávalos. A casi un año y medio del terrible crimen que les arrebató a sus hijas, Alejandra y Andrea Ávalos Gutiérrez, la impotencia se suma al luto debido a que las autoridades del Estado de México no han logrado detener a los presuntos responsables, profundizando una lacerante sensación de impunidad. 

María Teresa lamenta amargamente que, a pesar del tiempo transcurrido, no existan resultados concretos en la investigación, cuestionando qué se debe hacer en este país para obtener justicia por dos jóvenes que se dedicaban enteramente a estudiar y trabajar.

La tragedia comenzó cuando Alejandra decidió terminar la relación sentimental que mantenía con un joven. Ante la negativa de aceptar la ruptura, el exnovio, presuntamente en complicidad con miembros de su familia, planeó el ataque que culminó en tragedia el 11 de enero de 2025 en el municipio de Chimalhuacán. 

Aquel día, el hogar de la familia se convirtió en el escenario del horror cuando varias mujeres, identificadas falsamente como amigas, tocaron a la puerta. Tras ingresar por la fuerza, se desató una confrontación; minutos después, la familia fue intimidada y, tras un forcejeo, solicitaron un apoyo policial que lamentablemente nunca llegó a tiempo. 

Fue entonces cuando María Teresa vio descender de un vehículo a Sebastián “N”, tío del exnovio de Alejandra, quien movido por el coraje de la ruptura familiar, portaba un arma de fuego. Desesperada, la madre le suplicó que no lastimara a sus hijas, pero el agresor disparó primero contra ella en la cabeza y posteriormente abrió fuego contra Andrea y Alejandra antes de darse a la fuga.

El saldo del ataque fue devastador. Andrea perdió la vida instantáneamente en el lugar de la agresión. María Teresa sobrevivió milagrosamente debido a que la bala solo rozó su cabeza, mientras que Alejandra fue trasladada de urgencia a un hospital, donde falleció el 12 de enero a consecuencia de las graves heridas.

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Aún con un delicado estado de salud, la madre solicitó su alta voluntaria, impulsada por el desgarrador deseo de despedirse de su hija mayor. Desde entonces, Manuel Ávalos y su esposa han recorrido diversas instancias de procuración de justicia sin obtener respuestas favorables, topándose con una burocracia que parece inútil frente a criminales comunes. 

El padre de las víctimas denuncia con frustración cómo dos sujetos dedicados al robo en Chimalhuacán parecen tener las influencias y recursos necesarios para evadir la ley, llegando a cuestionar si las autoridades esperan que los ciudadanos tomen la justicia por propia mano. 

Para colmo, la familia denuncia graves irregularidades en el proceso judicial, detallando que una de las mujeres presuntamente involucradas fue detenida pero posteriormente liberada por una jueza. La juzgadora argumentó que la media filiación no coincidía con la descripción de María Teresa basándose insólitamente en una fotografía con filtros, ignorando por completo la existencia de un video relacionado con el caso.

A pesar de que Sebastián “N” y su sobrino continúan prófugos y de que las autoridades parecen enviar el mensaje de que los feminicidios no valen nada, María Teresa y Manuel aseguran con firmeza que no van a parar. 

Con el recuerdo de sus hijas como motor y la fortuna de que María Teresa siga con vida para luchar, los padres exigen que la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) acelere las investigaciones y ejecute las órdenes de aprehensión pendientes, bajo la firme promesa de que seguirán alzando la voz hasta que los verdaderos responsables paguen por el crimen de Alejandra y Andrea.

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