LOS CAMINOS DE LA VIDA

Aarón Dávila

Recuerdo una canción del Autor Omar Geles, que decía más o menos así:

 

Coro:

Los caminos de la vida

no son como yo pensaba

como los imaginaba

no son como yo creía

los caminos de la vida

son muy difícil de andarlos

difícil de caminarlos

yo no encuentro la salida.

Yo pensaba que la vida era distinta.

Cuando estaba pequeñito yo creía

que las cosas eran fáciles como ayer.

Que mi viejita buena se esmeraba

por darme Todo lo que necesitaba

y hoy me doy cuenta que tanto así no es…

 

Les digo algo, no voy a contradecir a nadie, porque en realidad, los caminos de la vida no son nada fácil. Menos fácil se hacen cuando hay que pagar la hipoteca de la casa por ejemplo, o la inscripción de la escuela de los hijos, o cuando tienes que lidiar con alguna enfermedad que arrebata de ti toda paz y toda calma; o tener que sufrir la ausencia de un hijo o la perdida de algún ser querido. Aunque, pensándolo bien, quién dijo que lo sería. ¡Vivir! es el mayor de los retos, pero también, es el más hermoso tesoro.

La vida es el Don más preciado que los seres humanos pudimos haber recibido, tan llena de belleza, de saber y de conocer. La vida reitero, es el mayor de todos los tesoros, y aprender a vivir, es posiblemente el mayor de todos los retos.

 

El sabio Salomón decía:

 

“Los planes fracasan por falta de consejos,

pero triunfan cuando hay muchos consejeros.

El hombre es feliz cuando sabe responder;

¡y qué buena es una respuesta oportuna!

Para el entendido, la vida es un camino ascendente

que lo aleja de caer en el sepulcro.”

 

¡No!, la vida no es fácil, pero no tiene por qué serlo y saben algo, es mejor así, la naturaleza humana es tanto perfecta como imperfecta; es decir, nuestros pies nos llevan a Canaán, pero nuestro corazón va de regreso a Egipto, no importa cuántos milagros veamos en nuestras vidas, cuanta bondad experimentemos o cualquier cantidad de promesas cumplidas veamos, siempre volvemos la mirada hacia atrás.

Cuando Moisés libero al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, esperaba emprender el camino hacia la tierra prometida a través del desierto, con un pueblo israelita agradecido, más ese pueblo, representaba a la humanidad entera, una de naturaleza insaciable. Sucederían muchas cosas antes de llegar a la tierra prometida, el desierto no era suficientemente grande para terminar con las quejas y las rencillas, y en ocasiones así actuamos, no es suficientemente grande y maravillosa la vida que nos fue otorgada para vivir en paz.  Hemos perdido la capacidad de amar, de sorprendernos por tantas cosas bellas alrededor de nosotros, la capacidad de admirarnos de las cosas pequeñas tanto como de las grandes, de perdonar, de ser honestos y verdaderos.

Si aprendemos a caminar el camino ascendente como lo decía Salomón, a buscar y disfrutar las mejores cosas de la vida como tu familia, tus hijos, tus amigos, entonces recuperaremos el valor verdadero de esta vida. ¡La vida misma!

 

Muchas gracias.

 

 

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