Sinaloa un año bañado en sangre
*Redacción Diario Evolución*

Camionetas incendiadas, comercios con cortinas cerradas, viviendas baleadas, casquillos percutidos y cuerpos sin vida, es lo que desde hace un año en Sinaloa –estado del noroeste que mira de frente al Pacífico- viven sus ciudadanos, sus turistas y hasta sus gobernantes día con día. El día 24 de julio de 2024, luego del arresto del capo de capos, Ismael “El Mayo” Zambada, quien fue entregado por uno de los hijos de su socio, Joaquín “El Chapo” Guzmán, los líderes -antes socios- pasaron a ser enemigos. Hecho que desató la guerra entre cárteles, dejando a Sinaloa bañado en sangre. A la postre, el Mayo Zambada, líder del Cártel de Sinaloa, se declaró culpable en Estados Unidos
En la ciudad se ha modificado la manera de aprender y dar clases, allá ahora hay simulacros en sus escuelas, no por sismos, sino en caso de un ataque armado. La guerra entre las dos facciones de este grupo criminal: “Los Mayos” y “Los Chapitos”, comenzó el día 9 de septiembre de 2024, el conflicto ha dejado familias rotas con integrantes muertos o desaparecidos, jóvenes sin trabajo, comercios cerrados, sin turismo, y hasta desplazados.
Hasta el corte del mes de agosto de este año, esta guerra que no tiene fin ha dejado mil 958 homicidios, mil 937 desaparecidos; del total de homicidios, más de mil 300 son dolosos y la mayoría con heridas por arma de fuego. Solo en el mes patrio, septiembre de 2024 –mes donde los ciudadanos en lugar de festejar con espuma y confeti, lo hicieron escondiéndose de las lluvias de balazos- se contabilizaron 144 homicidios, y desde entonces la cifra no baja. Siendo junio de 2025, hasta ahora, el mes más violento con 200 homicidios, donde 156 fueron dolosos.
Sin embargo, de las escenas que más duelen al leer notas o ver los videos y las imágenes en redes sociales, son las muertes de aquellas familias completas y de menores de edad que han perdido la vida, debido a que quedaron en medio de un enfrentamiento armado, evidenciando lo sanguinarios que ya se han convertido estos delincuentes; medios locales reportan al menos 50 menores muertos por esta narcoguerra, pero para los datos oficiales del gobierno apenas suman 34 hasta el cierre del mes de agosto de 2025, esto pese a que atribuyen la espiral de violencia a dicha guerra.
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Además, las cifras también nos revelan que ni las personas encargadas por velar por la seguridad de las y los ciudadanos, están a salvo de esta lluvia de balas cruzadas. Reportan al menos 48 policías asesinados en dicho periodo; pero también se ha logrado la detención de al menos mil 600 personas, sin embargo, en redes muchos cuestionan dichas aprehensiones, algunos resaltan que incluso podría haber personas inocentes detenidas.
Respecto a la cifra de desaparecidos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas con mil 937 reportes, los colectivos de madres buscadoras señalan que el dato no es correcto y la cifra podría incluso alcanzar más de tres mil personas no localizadas, donde los jóvenes son las principales víctimas de los delitos de homicidios y reclutamientos forzados.
Pero eso no es todo, otra de las consecuencias de esta guerra está en lo económico, según la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), lo que ellos han llamado “narcopandemia” ha provocado pérdidas de más de 36 mil millones de pesos, además de una drástica caída en empleos formales y cerca de 2 mil empresas cerradas; son cerca de siete mil empleadores menos y 36 mil empleos perdidos, situación que dicen, no se revelan en los medios, ni en Las Mañaneras federales, ni en las estatales, dejándolos completamente en el abandono.
Siendo el sector restaurantero uno de los más afectados, con el cierre de al menos 100 restaurantes en Culiacán y con pérdidas totales; lugares donde la vida no paraba ni de noche, y ahora aquellos que aún sobreviven, sus ventas se encuentran por debajo del 50 por ciento, incluso han tenido que recurrir a las promociones y al uso de la tecnología para vender sus productos a través de aplicaciones para llegar a sus clientes, quienes también optan por dicha medida, para evitar salir de sus casas, de sus oficinas, de la escuela y quedar en un cruce de balas de estos narcos. Cifra que reveló Karla Fernanda García, presidenta de la Canirac en Culiacán.
Esto es solo un poco de las muchas cifras que faltan en esta guerra de estos dos grupos delincuenciales, que buscan el control del Cártel de Sinaloa y calmar sus ansias de venganza luego de un largo historial que vivieron juntos. Una entidad donde lo único que retumbaba antes de lo que hoy sus ciudadanos la llaman “narcoguerra” –pero que el gobierno estatal y federal niegan-, eran las trompetas de las bandas sinaloenses a quienes ahora tampoco se les escucha por culpa de las balaceras de todos los días, y quienes han cambiado sus trompetas por algún otro tipo de trabajo para sobrevivir.
G.L.
