sábado, junio 13, 2026
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Acusan maltrato físico contra menor con autismo por docentes en la institución “Grupo Educativo Hidalgo” de Toluca

*Fernanda Rodríguez*

Foto: Especial.

Thiago, un pequeño de apenas 4 años de edad, enfrenta un entorno escolar hostil en la institución particular “Grupo Educativo Hidalgo” de Toluca, a pesar de contar con un diagnóstico formal de condición del Transtorno Espectro Autista (TEA) Grado 1, emitido por el neuropsicólogo, Julio Sandoval de Infancias Diversas, el cual especifica que no presenta déficit intelectual ni deterioro del lenguaje. 

La situación ha escalado a niveles de violencia física y psicológica bajo la dirección de Luis “H”, quien, en un ejercicio de prepotencia y discriminación, ha invalidado las necesidades del menor. 

El director ha declarado abiertamente, mediante gritos, que su personal no está capacitado ni atenderá a niños con autismo, sugiriendo de forma tajante que la familia busque otra escuela, ignorando por completo su responsabilidad legal y ética de fomentar la inclusión educativa.

La integridad de Thiago se ha visto vulnerada repetidamente por la docente Cristina. En un incidente crítico, mientras el niño utilizaba pelotas antiestrés para regular una saturación sensorial, la maestra se las arrebató bruscamente. 

Ante la crisis de regulación resultante, que la docente confundió con un berrinche, esta lo levantó con violencia y lo aventó contra una silla, acto que fue presenciado y señalado por otra profesora. 

Thiago, aunque afectado, logró relatar la agresión a su madre mediante mímica y representaciones corporales. En otro momento, al transitar por una rampa, el menor fue empujado por la docente al no comprender una instrucción debido a su distracción propia de la condición, lo que derivó en una nueva crisis. 

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Pese a que estos hechos fueron reportados al director con la solicitud de un cambio de maestra, Luis “H” fue omiso, restando importancia al maltrato físico y psicológico documentado.

Buscando puentes de entendimiento, el pasado 10 de marzo se llevó a cabo una reunión con el neuropsicólogo de Thiago y el cuerpo docente de preescolar, inglés, natación y taller de tareas. 

En dicho encuentro se explicaron los ajustes razonables necesarios: anticipación, regulación sensorial, manejo de demanda académica y supervisión estructurada. Sin embargo, la respuesta institucional fue de rechazo; el director prohibió realizar cualquier modificación en la enseñanza, reiterando que la escuela no atendería a menores con autismo y que el apoyo debía ser externo. 

Esta negativa a la inclusión ha provocado que Thiago sea excluido de actividades, ignorado en la repartición de materiales y segregado del grupo, al punto de que el niño sale diariamente llorando de la escuela, sintiéndose solo y siendo objeto de burlas por parte de sus compañeros, quienes han replicado las conductas de exclusión observadas en sus autoridades.

A pesar de que el 25 de marzo se notificó formalmente a la familia sobre el episodio donde el niño fue aventado a la silla, la institución persiste en un modelo de maltrato y abandono pedagógico. 

Thiago es un niño con una forma distinta de percibir el mundo, con plena capacidad de aprendizaje y juego, cuyo derecho fundamental a una vida libre de violencia y a una educación inclusiva está siendo sistemáticamente violado.

Hoy, el pequeño expresa con tristeza que no tiene amigos, que se ríen de él y manifiesta el deseo urgente de asistir a una escuela nueva donde se le respete y se le brinde el entorno seguro que cualquier niño de 4 años merece para crecer feliz.

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