Corrida de las luces, noche de triunfo y sentimiento

*José Moisés de la Luz*

Foto: Julio César Zúñiga Mares.

Llegar a la monumental de Insurgentes la tarde de este sábado, fue tropezar con sentimientos de todo tipo.

La incertidumbre volver a ver o tal vez ya no, a aquellos aficionados que habitualmente coincidían con nosotros en la plaza.

El saber que el acomodador que amablemente nos atendió por años, fue una víctima fatal de la pandemia o en el otro lado, ver nuevamente a aquel señor de avanzada edad, ocupar sus asientos como siempre.

En medio de la penumbra, la tenue luz y percibir por la puerta de cuadrillas la piadosa imagen nuestra señora del rosario bendecir a su paso el albero capitalino, al tiempo que también aparecían lágrimas en los rostros, el rezo por todos los aficionados, toreros, ganaderos y por todos los que en esta pandémica época, emprendieron el paseíllo sin retorno; una noche espectacular en una atmósfera irrepetible, que sin duda la afición deseaba como nunca antes.

La México estalló en un olé estentóreo

Luego de la procesión, arrancó el festejo taurino más esperado en las últimas décadas.

Por la puerta de cuadrillas aparecieron seis toreros mexicanos, todos, “Principescamente” vestidos.

Seis mexicanos lograron que el embudo de la colonia Noche Buena luciera un entradón, Uriel Moreno “El Zapata”, Ernesto Javier “Calita”, Juan Pablo Sánchez, Sergio Flores, Luis David y Leo Valadez, ante astados de Rancho Seco, José María Arturo Huerta, Jaral de Peñas, Pozo Hondo, Los Encinos y Pozo Hondo.

Con los primeros acordes del Cielo Andaluz, llegó también el Olé, que esta vez se convirtió en un RUGIDO contenido por 21 meses, que está noche ha explotado desde el pecho del conclave capitalino.

Con el primero de la noche, de Rancho seco, Uriel Moreno ha dejado constancia de que no solo es un banderillero espectacular, su arte con la capa le ganó las primeras ovaciones de la noche, verónicas, media y revolera, chicuelinas andantes, para llevar al astado al caballo, luego las banderillas donde es amo y señor, comienza el tercio mortal con un cambiado por la espalda, luego a insistir a un toro que ofrece nula colaboración; sin embargo, por empeño no ha quedado, estocada entera que el público le reconoce.

Con el de La Joya segundo del festejo, Ernesto Javier, se ha pegado un auténtico arrimón y dejó constancia de lo buen torero que es; desde los primeros muletazos se pudo ver que el diestro comprendió perfectamente al castaño, arrancándole las embestidas que parecía no tener y que elevaron la intensidad de las emociones, mata de una estocada entera, hubo petición de oreja que no llega a ser mayoritaria, no obstante el reconocimiento fue unánime.

Fue de Jaral de peñas el que correspondió a quien a la postre se erigió como el triunfador de la noche, Juan Pablo Sánchez, a la altura de un astado que si bien es cierto, no tuvo tanta duración, colaboró lo suficiente para dejar ver el buen toreo de capa y los grandes oficios de Sánchez en el tercio final, bien toreado y lo ha pasaportado poniendo el pecho por delante, lo que le valió para una oreja, única del festejo.

Sin duda un torero que genera gran expectación entre los aficionados es el Tlaxcalteca Sergio Flores, quien desafortunadamente no obtuvo colaboración del de Los Encinos y pese a los grandes esfuerzos de Flores, no hubo más que pitos en el arrastre.

El de José María Arturo Huerta que fue protestado todo el tiempo, correspondió a Luis David, el diestro derrochó voluntad ante un público que ya no quería saber nada del astado.
A Leo Valadez se le reconoce el gran esfuerzo, se fue a recibir de hinojos, luego un gran quite por calecerinas; luego el toro no dio prestaciones y ahí quedó todo, en una noche que hizo vibrar a la afición que se dio cita en la plaza más grande y cómoda del mundo.

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