jueves, febrero 5, 2026
Nacionales

Pandemia incrementó la violencia infantil

*Melchor García*

Foto: Ilustrativa.

De acuerdo con datos de la Procuraduría de Protección de niñas, niños y adolescentes del Estado de México en el 2020, la violencia física hacia este sector de la población se elevó hasta un 15 por ciento para pasar de un promedio de 12 mil denuncias en el 2019 a 20 mil el ciclo de pandemia por el coronavirus.

Yunuen Pozas Serrano, procuradora estatal del ramo, indicó que por rango de edad son los varones de 6 a 9 años los que más padecen la violencia física, en tanto las mujeres de 11 a 17 años quienes más padecen la sexual; la especialista destacó que esta alza podría ser aún más prolongada pues por tradición en cada regreso a clases se incrementaba el número de denuncia por el llamado de alerta que hacen los profesores al tener contacto con los menores

“A pesar de que ya estamos creo que avanzando un poco en el tema de la pandemia creemos que hasta que no concluya podríamos estar realmente estar hablando de lo que realmente le pasó a la infancia durante la pandemia, esto te lo digo porque en el pasado terminaban los ciclos de vacaciones y llevaban a las escuelas los pequeñitos y era cuando teníamos un número considerable de denuncias.”, dijo.

Destacó que en el 2020 estuvieron recibiendo en promedio 64 reportes diarios por distintas violaciones a los derechos las niñas y niños; cuando hasta el 2019 los máximos rondaban 40, siendo los municipios de Toluca, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Ecatepec, Tecámac los que concentraron los reportes, pero de los que la zona sur no escaparon con otro tipo de violencia infantil ya normalizado como el trabajo infantil.

“Muchos papás son violentos psicológicamente esto es normalizado y son los que transitan de la violencia psicológica a la violencia física y pues prácticamente situaciones consideradas como tortura.”, dijo-

En cada caso la funcionaria reconoce que la clave para cortar los círculos de violencia que padecen los menores es denunciar, sobre todo si se es testigo de un hecho o se sabe de alguna víctima. Se recuerda que un niño que sufre violencia seguramente la replicará en su vida adulta hacia sus padres, pareja, hijos o la sociedad.  

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