La importancia de los Institutos Electorales locales

*Raymundo Guzmán Corroviñas*

Foto: Especial.

En el año 2014 se aprobó una reforma electoral que transformaba a los Institutos Electorales de los Estados en Órganos Públicos Locales Electorales (OPLES), bajo el argumento que los Institutos se encontraban bajo el control de los gobernadores y que sus funciones podían ser asumidas por la autoridad central electoral, en ese entonces Instituto Federal Electoral (IFE) que también, producto de la reforma electoral 2014, se transformó en Instituto Nacional Electoral (INE).

Con ello los Institutos Electorales de los Estados se convirtieron en los Órganos Públicos Locales Electorales, eliminándoles las facultades de fiscalización y capacitación, estableciendo dependencia jerárquica del Instituto Nacional Electoral y centralizando la función electoral. Desde ese momento, el INE nombra y puede remover a las consejeras y consejeros electorales de los estados.

En el Estado de México contamos con el Instituto Electoral del Estado de México que además de organizar las elecciones municipales y del Congreso Local, también se da a la tarea de formar en materia jurídica y administrativa electoral a muchas generaciones de especialistas y maestros.

Esta tarea muestra no solo el compromiso institucional por la formación de profesionales que sean parte del servicio profesional de carrera, sino que amplía esta vocación a las y a los estudiosos de la materia electoral, siempre y cuando acrediten el concurso de selección y su experiencia en la materia.

En la actualidad el Instituto Electoral del Estado de México está formado por cinco consejeras y un consejero, de las cuales se designó una presidenta Provisional, ante el fallecimiento del presidente que se encontraba en funciones.

El Instituto Nacional Electoral a inicios del año y con un proceso electoral en preparación, lanzó la convocatoria para elegir presidenta, sin embargo, después de desahogar todas las etapas, declaró desierto el proceso. A pesar de ello, el Instituto Electoral del Estado de México sacó adelante un complejísimo proceso electoral, muestra de su solidez y profesionalismo.

En la actualidad se está desahogando un nuevo proceso de selección de presidenta o presidente, en lo personal considero que debería ser un proceso exclusivo para mujeres, porque se debe garantizar la alternancia de géneros en la dirección de los OPLES y la última persona que fue electa para ese cargo, fue hombre.

Espero que en las próximas discusiones de la reforma electoral se hable sobre la solidez de los Institutos Electorales de los Estados y que, en la valoración de las posibles reformas, se consideren las capacidades institucionales y la experiencia en la organización de las elecciones.

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