La influencia de la familia en la cultura social

*Aarón Dávila*

Foto: Ilustrativa.

Todos somos cultura y todos hacemos cultura, pero la familia es el núcleo de la sociedad y como tal, su mover y su proceder es en esencia el fundamento de una estructura social activa.

Cuando la estructura familiar está bien conformada, decimos que cuenta con fundamentos sólidos, es influyente y determinante en la conformación de una estructura más, la social.

La familia es formadora, es en esencia incluyente, determina valores y sustenta la cohesión de una base social sólida.

La cohesión social designa en sociología, el grado de consenso de los miembros de un grupo social o la percepción de pertenencia a un proyecto o situación común.

Es decir; es el sentido de pertenencia a un espacio común o el grado de consenso de los integrantes de una comunidad, en este caso la familia.

De manera que la familia establece un principio maravilloso, a mayor estabilidad, mejores condiciones de vida y que mejor condición de vida que vivir en paz y armonía, en equilibrio. Tener la capacidad de disfrutar tanto el trabajo como el descanso y sobre todas las cosas, descubrir los beneficios de la unidad.

Vivir, es la máxima experiencia, pero vivir bien, vivir en plenitud, en paz, con gozo, con esperanza, con motivos frescos y bien definidos.

La palabra Cultura, proviene del latín cultūra o cultus y significa cultivo. Hace acepción a dos cosas significativas. En primer lugar, al conjunto de conocimientos que permite a cualquiera, desarrollar su juicio crítico y en segundo lugar al conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, grupo social, familiar, etc.

Existe un refrán que dice: “quién bien siembra, bien cosecha” y de eso se trata todo esto. Para sembrar las mejores cosas en familia, debemos tener en cuenta que lo que sembremos este en el corazón de nuestra familia, nos permitirá cosechar un buen fruto de felicidad, lealtad y seguridad el día de mañana.

Andrè Maurois (escritor) decía que: “Una familia feliz es una larga conversación que siempre parece demasiado corta.”

Pero, hablando de la influencia de la familia en la sociedad ¿qué sucede cuando una familia bien fundamentada, plena y feliz, interactúa con otros miembros de la sociedad?

Lo que con certeza sucederá, es que influenciará positivamente a los demás, hablamos de una familia cuyo entorno es de paz, de amor, de honestidad, de valores verdaderos.

Imaginemos el caso contrario: una familia desintegrada, sin amor, sin expectativas claras, sin paz, sin estabilidad, llena de temores e inseguridad, los efectos de su coexistencia con los demás serán devastadores.

Por tanto, permítame señalar lo siguiente: no podemos vivir en una sociedad individualista e indiferente, es deber de todos cuidar con especial dedicación el buen desarrollo de las familias de nuestra sociedad, porque de no hacerlo, detonará una sociedad inestable y por demás frágil e insegura.

Una familia que no se fundamenta sobre valores firmes, en amor y esperanza, es como aquel que construye su casa sobre la arena: cuando el viento recio sopla sobre ella se desmorona, porque su fundamento es frágil e inestable; pero cuando ésta es fundada sobre la roca firme, será entonces resistente al viento, al agua, al frío y a cualquier inclemencia que se le presente.

La familia sigue siendo y será el pilar de nuestra sociedad y una familia amada, unida, que vive en paz, inspira seguridad y se antoja convivir con ella.

Podemos sembrar buenos recuerdos en la mente y el corazón de nuestra familia, o podemos simplemente dejar, que las malas noticias o la influencia negativa de otros que solo buscan robar y destruir, siembren tristeza o malas intenciones.

la familia es aún el núcleo de la sociedad, los valores que mamamos de ella desde nuestra niñez, nos forman como individuos y cómo el centro del quehacer social diario.

Seguramente muchos crecieron en familias inolvidables, divertidas, apasionadas, llenas de aprendizaje y experiencias únicas.

Otros tal vez; no corrieron con la misma suerte, sus familias más bien fueron una mala experiencia de vida.

Ojalá y nos hubieran dado la oportunidad de escoger: Tal vez una familia rica, ¿o qué tal?, una de la nobleza, o mejor aún, una familia de artistas famosos… Pero, no fue así.

Dicen por ahí, que tenemos justo la familia que nos merecemos, aunque para ser justos; tenemos la familia que construimos día con día, a partir de los valores, las experiencias, los recuerdos, los anhelos y lo que hemos deseado sumar o restar al estado actual de nuestro núcleo social.

Aprovechemos cada momento para divertirnos como familia; convivir, alegrarnos, sin prejuicios. Ser padres y ser hijos. Entablar relaciones sanas con nuestros vecinos y amigos, en amor y sin temores, dejando a nuestra sociedad la mejor influencia posible, la de una familia sólida y con esperanza, capaz de vencer cualquier inclemencia presente o futura.

“Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.” Moisés.

Hagamos cultura, seamos familia y formemos una sociedad mejor. 

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