México celebra y brinda
*Eréndira Zavala C*

El domingo jugó México y millones de personas se pusieron la camiseta, se reunieron con la familia o los amigos para compartir la emoción de ver el partido. Algunos prepararon botanas, otros encendieron el asador y seguramente todos levantaron sus vasos para brindar por cada gol; así, tal cual como nuestros antepasados celebraban alrededor de una bebida.
Pues en México, las bebidas tradicionales son más que solo un acompañamiento para la comida; son parte de la identidad y han estado presentes en ceremonias religiosas, fiestas, mercados, cosechas, reuniones familiares y celebraciones populares.
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El maíz, considerado sagrado en las culturas mesoamericanas, originó algunas de las bebidas más antiguas, como el pozol en el sureste, preparado con maíz nixtamalizado y cacao, o el tejuino de Jalisco, una bebida fermentada fría acompañada de limón, sal o una bola de nieve. Ambos conviven hoy día en ferias, plazas y fiestas mostrando su sobrevivencia cuando forman parte de la vida diaria.
Del maguey surgieron el aguamiel y de éste nació el pulque, una bebida que en tiempos prehispánicos se reservaba solamente para gobernantes, sacerdotes y guerreros, ligada a la deidad Mayahuel. Con la llegada de los españoles se convirtió en una bebida popular y consumida por todos, como ahora, que es usado en la gastronomía mexicana y en la cocina contemporánea.
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