Vanidad frena lactancia materna

*Melchor García*

Foto: Especial.

El miedo a perder la estética de un cuerpo joven, incluso el temor a que sus parejas ya no se sientan atraídas, son algunos de los factores que genera que madres jóvenes prefieren alimentar a sus hijos recién nacidos con fórmulas lácteas y evadan la lactancia materna.

De acuerdo con María del Pilar Jiménez, psicóloga de la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMéx, el aliento de una imagen preconcebida como la única forma de belleza genera que las mujeres jóvenes luchen con su cuerpo y la mayoría de las veces no se sientan satisfechas por cómo lucen.

Explicó que esos modelos de belleza que aparecen en los medios de comunicación generan sólo frustración en la mayoría de las féminas, pues no parren de la realidad que viven, condición que se agrava cuando alguna se convierte en madre y su cuerpo se transforma severamente.

“Una mujer embarazada está en una lucha con sus hormonas y si a eso le sumas el cambio que sufre en su cuerpo puede llevarlas a la depresión”, dijo.

El deseo por recuperar su cuerpo tras el embarazo, dice, lleva a muchas de ellas a no querer alimentar a sus vástagos en busca de que su cuerpo no sienta las repercusiones de la tarea de ser madre más allá del parto.

“Optan por las fórmulas lácteas porque así sus senos no se lo resienten, para muchas de ellas sacarse la leche materna puede ser muy doloroso y prefieren esta opción sencilla y a la mano”, indica.

Reprochó que la leche materna es una ayuda vital para el al crecimiento correcto del niño, no sólo para un mayor crecimiento sino una mayor capacidad intelectual, es decir, es un alimento que no se puede substituir por nada.

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