Haz el bien sin mirar a quién

*Aarón Dávila*

Foto: Ilustrativa.

¿Alguna vez te has preguntado el bien que le causas a los demás, con tan sólo una sonrisa?

Hacer el bien no es un acto heroico, aunque implícitamente, en realidad lo es. Hacer el bien sin selección previa, sin interés previo, sin importar de quién se trate, es maravilloso.

Sin pensarlo, los actos más sencillos y naturales pueden ser justo aquello que necesitábamos para estar y sentirnos bien, y si éstos añaden bien a mi prójimo, es un gol en el marco.

Hacer el bien es bendecir, bendecir es otorgar con pureza y desinterés el mejor de mis deseos.

Soy de las persona que disfruta conversar con todo tipo de gente; normalmente, sin importar el lugar en el que me encuentre, procuro saludar a los demás con una sonrisa franca. Hace mucho tiempo descubrí que sumar una sonrisa no fingida a un saludo es especial y causa un efecto maravilloso en la persona que lo recibe.

Es impresionante, pero cierto, sonreír sin dificultad es un reflejo del estado de tu vida, es como decir: “me siento bien, estoy en paz”; lo más importante aquí es cuando descubres que, como un efecto añadido, tu bienestar le produce un bien interno a los que están alrededor de tu vida.

He tenido todo tipo de experiencias al saludar a la gente con una sonrisa; en una ocasión salude a una señora al llegar a una tienda de instrumentos musicales, buscaba unas cuerdas para mi guitarra electro acústica.

Hola, dije a la señora que atendía el mostrador, con una gran sonrisa y una expresión de franca felicidad, al tiempo que agitaba la mano frente a ella; la reacción inmediata y totalmente inesperada (por lo menos para mí) de aquella mujer fue un minuto de silencio viéndome fijamente y acto seguido, puso su mano en la frente y con una reacción de total sorpresa, de pronto echo a reír; con aquel tipo de risa nerviosa imprevista, y con gran sobre salto, extendiendo su mano y tomando la mía me dijo: “perdón, perdón, estaba súper distraída, pero gracias, en verdad necesitaba ese saludo tan franco.”.

Que sensación tan agradable me dejo esa experiencia, comprendí que lo que había sucedido no fue producto de la casualidad, sino más bien de la necesidad que tenemos todos de sentir que somos importantes para alguien más.

Haz bien sin mirar a quien, este es un proverbio popular que nos invita a compartir lo mejor de nosotros con los demás, a brindar ayuda desinteresada y compartir nuestro bien estar con quién así lo necesite, sin esperar nada a cambio, por el sólo deseo de hacer el bien.

El rey Salomón decía: “No niegues el bien a quien se le debe, cuando esté en tu mano el hacerlo.”.

Saulo de Tarso, por su parte, decía: “Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, mayormente a los de la familia de la fe.”.

Es decir, hacer el bien es una decisión personal, una decisión a causa de nuestro bienestar y capacidad de compartir, que implícitamente opera bondad y deseo por ser parte de un bien mayor.

Dar sin esperar nada a cambio causa bien a nuestras vidas, los actos más sencillos son suficientes para bendecir y provocar efectos duraderos de paz en nuestros corazones.

Que así sea.

Archivado en: Opinión Tags: ,

You might like:

El efecto de las redes sociales El efecto de las redes sociales
Responsabilidad: Un reto de valientes Responsabilidad: Un reto de valientes
Llegarás, justo cuando debas llegar Llegarás, justo cuando debas llegar
Nunca se aparten de ti: Misericordia y verdad Nunca se aparten de ti: Misericordia y verdad

% Respuestas

Submit Comment

© Copyright 2017 | Todos los derechos reservados. Diario Evolución.

Sitio desarrollado por CGM Communication Strategies.