La suma de todas las partes

*Aarón Dávila*

Foto: Ilustrativa.

La Gestalt, es la rama de la psicología que busca entender la percepción humana.

Durante el siglo XVIII el filósofo Immanuel Kant, revolucionó el pensamiento sobre el mundo. Este hecho sucedió al mencionar que nunca podemos conocer lo que hay fuera de nosotros mismos. Puesto que, nuestro conocimiento no puede sobrepasar las limitaciones de la mente y de los sentidos.

No sabemos cómo son las cosas en sí, solamente sabemos cómo las experimentamos. Esta idea construye la base de la terapia Gestalt. Uno de cuyos principios es que, la dificultad de la experiencia humana está cifrada por la manera en la que cada individuo la percibe.

La terapia Gestalt aparece en 1912, de la mano de Max Wertheimer. Que, junto a Köhler y Koffka fueron los principales representantes de esta corriente. Esta corriente pertenece a la psicología humanista.

Que interesante pensamiento: “la dificultad de la experiencia humana está cifrada por la manera en la que cada individuo la percibe.” Que declaración tan impresionante, sobre todo ahora que, sumado a los grandes males de este siglo, hemos tenido que sufrir una de las pandemias más letales y destructivas de todos los tiempos que, al parecer, tal como el pensamiento Gestalt afirma, todos la percibimos de diferente manera.

Para algunos, por ejemplo, el COVID-19 no ha sido más que una estratagema de las grandes potencias para controlar a voluntad la economía, para otros la actual pandemia, ha sido simplemente otro catarro del que debemos cuidarnos, otros más, han tomado la decisión de no vacunarse simplemente porque a su manera de ver, no pasa nada.

Para el patriarca Job, este pensamiento cobró vida cuando en medio de enfermedades, muerte y tristeza, tomo la decisión de que no importaba de que tamaños se percibieran los problemas, él se sujetaría a la esperanza de que, en la visión del creador, hay mucha vida por vivir.

Es verdad que en ocasiones los problemas son menores a lo que percibimos o, dicho de otra forma, ciertas cosas parecen rebasarnos y fuera de nuestro alcance, pero la realidad es que no es así, no todo nos supera ni esta fuera de nuestro alcance y es aquí donde la esperanza y la voluntad intervienen, ambas describen por si solas la posibilidad de vencer, de abrir puertas y seguir avanzando.

La vida se compone de diferentes escenarios, la suma de cada uno forma el todo, completa el cuadro y clarifica las cosas. Al final del día queda la esperanza de vivir y de seguir y esta se alimenta de la fe, la fe en que Dios nos guie por la senda correcta y Él que logra ver el todo y mucho más allá que nosotros, proteja nuestro por venir.

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