Profesionalizar el servicio público

*Raymundo Guzmán Corroviñas*

Foto: Especial.

Desde mediados de la década de los noventa y con mayor fuerza a inicios de este siglo, la profesionalización del servicio público se ha mantenido como una constante en la agenda pública.

Reformas a diversas legislaciones han implementado los requisitos de ingreso, permanencia, controles de confianza, perfiles profesionales de puestos, años de experiencia en cargos públicos, concursos de oposición, certificaciones de competencia laboral, entre otros, que forman parte de los muchos pasos que se han dado en la materia.

No obstante lo anterior, en algunos casos, los requisitos para ocupar cargos se han vuelto complejos para diversos gobiernos, de acuerdo a las condiciones socio-demográficas y a las capacidades institucionales; lo que ha generado que algunos requisitos se pasen por alto o simplemente se vuelvan más laxos.

Es importante recalcar que la profesionalización del servicio público no debe interpretarse como la permanencia de una burocracia tecnificada, sino como la demanda social de que los servidores públicos se encuentre capacitados y cuenten con las aptitudes personales, los conocimientos, experiencia y criterio para la toma de decisiones que abonen en la resolución de las problemáticas sociales.

El servicio público, como toda actividad profesional o económica, exige que quienes se dedican a esa labor la enaltezcan con virtudes, resultados, honestidad y aptitudes.

Hoy más que nunca nuestro país requiere de la profesionalización en los gobiernos, ya que cada vez son más complejos y especializados, para tener las herramientas necesarias para satisfacer eficazmente las demandas sociales, con recursos financieros limitados.

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